Lo que está claro es tu ignorancia y las pocas ganas de entender.
Nunca habrá explicaciones que te alcancen porque no te interesa saber la verdad sino ensuciar al gobierno. Enorme deshonestidad intelectual.
@1M_antesdelos30 Martu querida, si compraste cuando dije eso, lamento comunicarte que has perdido más de 20 por ciento en dólares versus haberte quedado en pesos, aunque tu ignorancia financiera no te permita entenderlo 😂
Dos ejemplos claros de países que tomaron caminos distintos.
Cuba era una de las economías más prósperas de América Latina antes de la revolución de 1959. Tenía un ingreso por habitante relativamente elevado para la región y una economía vinculada al comercio internacional. La revolución prometió un futuro de prosperidad e igualdad, pero el camino elegido fue concentrar el poder, restringir las libertades individuales, perseguir a la disidencia y someter gran parte de la economía al control estatal. Con el tiempo, la falta de libertad económica, los controles, la ineficiencia y la dependencia de la ayuda externa contribuyeron a un sistema incapaz de generar prosperidad sostenida. Hoy, los cubanos padecen una profunda crisis económica, escasez y falta de oportunidades. La historia de Cuba demuestra que las promesas de un gobierno no garantizan el bienestar de la población cuando se destruyen las instituciones que permiten producir, emprender y prosperar.
Ahora miremos a Singapur. Cuando se independizó en 1965, era un territorio con escasos recursos naturales, pobreza, desempleo y enormes desafíos para sobrevivir como nación independiente. Sin embargo, en lugar de aislarse del comercio mundial, apostó por atraer inversiones, desarrollar su industria, fortalecer la educación, construir instituciones sólidas y convertirse en un centro internacional de comercio y negocios. En pocas décadas pasó de ser una economía de ingresos modestos a convertirse en uno de los países más ricos del planeta.
La gran lección es que la riqueza no aparece por decreto ni la pobreza desaparece porque un gobierno prometa igualdad. Se necesita un marco institucional que permita trabajar, ahorrar, invertir, emprender e intercambiar libremente. Cuba siguió el camino de la planificación centralizada y la concentración del poder; Singapur construyó una economía abierta al mundo y aprovechó el comercio y la inversión para desarrollarse.