Me destruye la historia de la niña que estuvo comunicándose por muchas horas con los rescatistas desde los escombros de un piso 5. Ellos estaban intentando llegar a ella desde el piso 11. Debieron cavar durante unas 10 horas para rescatar no solo a esta nena de 11 años, sino a su hermanito Moisés de 9 años y a su madre.
Ella estuvo durante todas esas horas dando señales, hablando con los rescatistas y haciendo ruidos para que llegaran a ellos. Por fin pudo verles las manos y así lo comunicó.
Cuando los rescatistas lograron entrar para sacarlos, tanto la niña como su madre habían muerto.
Solo sobrevivió Moisés y eso fue, gracias a ella.
Diría que merecemos comer mierda pero la realidad es que esa mierda nunca se la comen los 12 millones de hijueputas que votaron por Abelardo. Siempre salen afectados los hijos de otros, los hermanos de aquellos que viven en carne propia el conflicto