Diseñadora y Locutora. Docente, Master en PNL, Consteladora Familiar. Asesora personal, familiar y organizacional a través de estrategias psicoeducativas.Medium
Los que me conocen saben que he tenido un recorrido ameno. Desde recién graduadita de bachiller.
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Aún no se me dan muy bien los 🧵🧵🧵🧵
Pedí una carta de un consejo comunal para un trámite en una institución p��blica.
La señora del consejo comunal, chavista hasta la médula, se alegró de verme. La conocí hace muchos años y debo decir que fue muy amable.
Me hizo la carta cuatro veces porque siempre se equivocaba, aunque le envié exactamente lo que debía escribir.
Hoy, ante el último error, debí ir a su casa.
No sé si me equivoque pero la suya debe estar entre las más humildes de la zona: sin seguridad, con ventanas rotas, piso partido y ese olor característico que emana de las casas sin agua en sus tuberías. Olor a baño sucio, olor a abandono.
Todos estos días estuve hablando con ella por WhatsApp. Tenía años sin verla y está tan envejecida y delgada que me dio tristeza.
Su rostro era como la carretera hacia ese pueblo: lleno de surcos gruesos y manchas de sol.
Al sonreír desde la puerta, alcancé a verle uno o dos dientes. Su cabello, lleno de canas y grasa, estaba muy corto porque, como me dijo, así gasta menos champú.
El olor corporal evidenciaba sus carencias, y la ropa que oculta su cuerpo desnutrido, apenas aguantaría dos o tres posturas más antes de rompérsele encima.
Me dijo sentirse enferma. Además, le duele la soledad, como revelaron sus palabras:
-Anoche no dormí nada por el dolor en el vientre y la pierna pero nadie está pendiente de uno.
-Debes atenderte eso, le dije.
-Sí, ahora voy a la medicatura, disparó ella como respuesta automática, supongo que sabiendo que en esa institución, nada encontrará.
Sentí tristeza genuina al pensar en el temor que debe sentir al recordar que hace unos años, una de sus hijas murió de cancer de cuello uterino.
Me despedía cuando imaginé, por sus gestos, que quería decirme algo más:
-Estoy cansada, pero no puedo parar porque soy la encargada de los 26 consejos comunales.
Sus ojos se llenaron de orgullo. Ese cargo ad honorem de nombre rimbombante la hace sentir grande, aunque el sistema que defiende, la tenga seca, sin atención médica y en la ruina.
-No sé qué es eso, pero más de lo mismo supongo, le respondí.
-Lucy, que todos los proyectos tienen que pasar por mis manos.
-Ah, le dije. Bueno, espero que valga el trabajo para que te vayas a ver con un buen médico.
Ahí se fue el orgullo de sus ojos y la media sonrisa de sus labios. Me sentí egoísta e incapaz de seguir hablando.
-Que estés bien mujer, gracias por todo.
-Estamos a la orden, respondió.
Quisiera decir que me alegra ver que está “disfrutando” lo votado, pero no es así.
Ver como un sistema fallido acabó con la dignidad de muchos y los mantiene sumidos en la más absoluta de las miserias nunca será motivo de felicidad para mí, aunque no quiera esa ignorancia ni fanatismo cerca de mí ni de los míos.
Hoy, hasta ese mujer, fanática de la revolución hasta los tuétanos, me produce tristeza. Es parte de los tontos útiles de la revolución aunque, en su ignorancia, nunca lo aceptará.
@pjedlickaz No vale la pena ni discutirlo, la mentalidad es tan mediocre que prefieren que ella guinde la medalla en su despacho, antes que garantizar la diplomacia en este momento para Venezuela. Es que la medalla vale más que la vida de millones! 🥴
@Capitana_espana Es mejor quedárselo colocarlo en el estudio, y arriesgar la liberación de Venezuela. 😉
Y luego, hablarían mal también. Tal como lo están haciendo ahora. Definitivamente, la gente no razona, ni mide prioridades.