Larry Ellison acaba de hacer la única pregunta que ningún periodista en la Tierra puede responder.
Un periodista del Wall Street Journal le dijo a la cara a Larry Ellison que Elon Musk no sabe lo que hace.
Ellison no discutió. No se alteró. Solo hizo una pregunta.
Ellison:
“Este tipo aterriza cohetes sobre plataformas robóticas en medio del océano… ¿y tú dices que no sabe lo que hace? ¿Alguna vez has aterrizado un cohete?”
Una sola pregunta. Sin posibilidad de recuperación.
Ellison:
“¿Quién eres tú? ¿Por qué debería creerte a ti antes que a mi amigo Elon?”
Esta es la pregunta que toda la clase mediática lleva una década esquivando:
¿Quién eres tú para juzgar?
¿Qué has construido?
¿Qué has lanzado?
¿Qué problema has resuelto que no implique un teclado y una fecha límite?
Ellison:
“Ahí estás tú, delante de tu Apple Macintosh, escribiendo un artículo diciendo que Elon es un idiota.”
Se sientan detrás de un portátil que no diseñaron.
Usan una red que no construyeron.
Funcionando sobre chips de silicio que ni siquiera pueden explicar.
Para decirle al mundo que el hombre que envía humanos al espacio no sabe lo que hace.
Nunca han construido nada más pesado que un documento de Word.
Y aun así lo publican con absoluta certeza.
Eso es lo que debería inquietarte.
No la crítica.
Sino la confianza con la que la hacen.
La ausencia total de autoconciencia necesaria para juzgar disciplinas en las que no durarían ni un semestre.
Musk no opera en opiniones.
Opera en la capa física del universo, donde las matemáticas funcionan… o el cohete no regresa.
Sus críticos operan en un editor de texto.
Construyó el vehículo que transporta astronautas de la NASA a la Estación Espacial Internacional.
La constelación de satélites que lleva internet a zonas de guerra activas.
El coche eléctrico que obligó a todos los fabricantes del planeta a abandonar sus planes basados en motores de combustión.
Sus críticos más ruidosos construyeron una firma al final de un artículo.
Entonces… ¿por qué tanto odio coordinado?
Porque perdieron la correa.
Los ataques no aumentaron porque Musk empeorara como ingeniero.
Aumentaron porque compró X.
Abrió el algoritmo.
Le devolvió la plaza pública a la gente.
Y destruyó su capacidad de controlar lo que puedes pensar.
No odian al ingeniero.
Odian que el ingeniero les quitó el monopolio.
No puedes cancelar un cohete.
No puedes publicar un artículo contra la gravedad.
No puedes editar las leyes de la física.
Ellos controlan la narrativa.
Él controla la física.
Y uno de los dos va camino a Marte.
En el colegio de mi hija (primera grado) ningún maestro les dijo absolutamente nada de la misión de Artemis II, ni la luna, ni la NASA, ni ningún tipo de comentario.
No me indigna, me parece triste esta apatía general ante lo extraordinario.
Winston Churchill una vez compartió una historia de su vida:
“Un día tomé un taxi para ir a las oficinas de la BBC para una entrevista. Al llegar, le pedí al conductor que me esperara unos cuarenta minutos. Se disculpó y dijo que no podía, porque tenía que ir a casa a escuchar el discurso de Winston Churchill.
Me sorprendió y al mismo tiempo me agradó su entusiasmo. Así que saqué diez libras y se las di sin decirle quién era. El conductor tomó el dinero y respondió de inmediato: ‘¡Lo esperaré todo el día, señor! ¡Y que Churchill se vaya al infierno!’”
Es una historia sencilla, pero muy reveladora.
El dinero puede cambiar los principios.
Por dinero se venden naciones.
Por dinero se pierde el honor.
Por dinero se rompen familias.
Se pierden amistades.
A veces incluso se pierden vidas.
Y con demasiada frecuencia, las personas se convierten en esclavas del dinero.
Vale la pena detenerse un momento y preguntarse:
¿qué es lo que realmente importa?
#Vida #Historias
Leandro, el problema no es solo lo que hiciste. Es lo que el resto ve cuando lo hacés.
Porque del otro lado hay gente que hace todo “como corresponde”: trabaja, paga impuestos, junta papeles, espera, calcula… y aun así no llega a un crédito, o llega peor, o directamente queda afuera.
Y después aparece esto.
Un funcionario del Gobierno que vino a terminar con los privilegios accediendo a un crédito que, sí, es legal, sí, cumple requisitos, sí, es “transparente”. Todo perfecto. Tan perfecto que expone el problema.
No es ilegal. Es desigual.
Porque no, no es cierto que cualquiera puede hacer lo mismo @leandromass. No cualquiera tiene acceso a que le financien hasta el 90 % del valor de una propiedad. No cualquiera entra en ese esquema. No cualquiera juega con esas condiciones.
Y esa diferencia no es técnica. Es política. Por eso molesta. No el crédito. El contraste.
Mientras muchos siguen haciendo cuentas para ver si pueden empezar, ustedes ya están resolviendo con condiciones que el resto ni siquiera discute. Y encima tienen que escuchar que es lo mismo.
No, no es lo mismo.
Y hay algo más incómodo todavía: ustedes no son empleados de carrera. Son funcionarios políticos. Están de paso. Dependen de un gobierno que puede no estar mañana.
Y aun así acceden a condiciones que el Estado debería darle a todos los argentinos que trabajan y cumplen, no solo a sus propios funcionarios.
Ese es el privilegio que prometieron terminar.
Y no es un caso aislado. Felipe Núñez, Federico Furiase, Pedro Inchauspe, Juan Pablo Carreira, Emiliano Mongilardi, Lorena Villaverde. No es casualidad. Es siempre el mismo círculo accediendo a mejores condiciones.
Javier Milei prometió “moral como política de Estado”. Y la moral no se mide en discursos ni en conferencias: se mide en estas decisiones, en las que nadie te obliga y todo depende de vos Leandro.
Ahí es donde fallaron.
No los condena la Justicia. Los condena la incoherencia.
Porque la casta no es un grupo de personas: es una conducta. Y ustedes, sin romper una sola norma, eligieron exactamente eso.
La historia no va a recordar que “cumplían requisitos”. Va a recordar que cuando podían ser distintos, eligieron ser iguales.
Ricardo Raúl Benedetti
Q pena q Una vuelta más no haya podido encontrar a alguien mas representativo para homenajear a los veteranos de Malvinas. Q oportunidad se perdieron, supongo q Diego no sabe bien quien es y todo el daño Esteban q le hizo a las FFAA y a la Patria!!
ÚLTIMA HORA: Marco Rubio acaba de soltar verdades como bombazos.
Durante dos minutos seguidos, el secretario de Estado destrozó con claridad quirúrgica a todos los escépticos y cobardes que aún defienden al régimen iraní.
Y lo hizo de forma brillante.
«Bajo ninguna circunstancia un país gobernado por clérigos chiitas radicales con una visión apocalíptica del mundo puede tener armas nucleares.
Y bajo ninguna circunstancia se les puede permitir esconder su programa nuclear detrás de un escudo impenetrable de misiles y drones mientras el mundo se queda mirando».
«Muchos estadounidenses se preguntan: ¿por qué Estados Unidos tuvo que actuar ahora contra Irán? Déjenme explicárselo con toda claridad:
Irán no solo quiere la bomba atómica. La está construyendo en instalaciones enterradas en las montañas, enriqueciendo uranio a toda velocidad.
Al mismo tiempo, estaban construyendo un escudo convencional masivo: miles de misiles y drones para que, una vez terminado, nadie pudiera tocarlos nunca más.
Estábamos a punto de enfrentarnos a un Irán intocable, protegido por un muro de fuego, libre para desarrollar su arma nuclear sin que nadie pudiera impedirlo.
Ese era un riesgo inaceptable.
Esta era nuestra última y mejor oportunidad para destruir ese escudo antes de que fuera demasiado tarde. Y el presidente tomó la decisión correcta.
El objetivo de esta operación es claro: destrozar su capacidad de misiles y drones para que no puedan esconderse detrás de ellos.
Para que, por primera vez, el régimen de los ayatolás tenga que enfrentarse a una verdad incómoda: el mundo civilizado no va a permitir que obtengan armas nucleares.
Nunca.»
Estuve en Tokio recientemente por un viaje de negocios.
Dejé mi MacBook nueva por accidente en un banco de un parque en Tokio. Me di cuenta 3 horas después.
Corrí de vuelta, preso del pánico, dando por hecho que se había perdido para siempre.
No estaba allí.
Le pregunté a un comerciante cercano. Él señaló el banco.
Alguien había metido mi portátil dentro de una bolsa de plástico de la compra y la había pegado con cinta adhesiva al banco para que no se mojara con la llovizna.
No lo tomaron. Lo protegieron.
La cultura es lo que haces cuando nadie te ve.
¿Qué crees que pasaría en tu país si ocurriera lo mismo?
Mi organismo debe estar fallado de fábrica. Jamás, nunca, never en la puta vida, sentí las supuestas endorfinas que te hacen feliz después de hacer ejercicio... Yo me quiero matar de principio a fin. Y después también
Esto es tan simple como que son carreras de autos. Por eso se llama automovilismo. Si no, se llamaría pilotismo. Y con un auto que se mueve así, mucho no se puede hacer.
El que entiende, no está preocupado por Colapinto. El que no, no lo va a entender nunca porque no quiere y porque desde siempre desea que todos sean fracasen como seguramente él en la vida: Franco, Messi, Los Pumas y hasta el Papa Francisco. No se gasten, amigos.