Me señala el autobús que acaba de marcharse.
—Mira la segunda fila.
Hay una mujer mayor sentada junto a la ventana.
—Es mi mujer.
Me cuenta que tiene principios de demencia y que hay mañanas en las que se despierta convencida de que todavía trabaja en la tienda en la que pasó más de 30 años.
Así que se arregla, prepara su bolso y coge el mismo autobús que cogía entonces.
Hace tres paradas y vuelve a casa.
Le pregunto:
—¿Y por qué usted no va con ella?
Sonríe y me dice:
«Porque si subo con ella, siente que necesita que la cuide. Si cojo el siguiente, siente que todavía puede hacerlo sola».
Él hace cada mañana el mismo recorrido diez minutos por detrás.
Ella no sabe que la sigue.
No sabe que comprueba que ha llegado bien.
Ni que, si algún día se desorienta, él estará a solo unos minutos de distancia.
Cuando llega su autobús, antes de subir, me dice:
«Llegará un día en que tendré que cogerla de la mano para ir a todas partes. Hasta entonces, prefiero que siga creyendo que no me necesita».
Y se va detrás de ella.
A veces querer a alguien también consiste en estar cerca sin hacerle sentir que ya no puede caminar solo.
Mi hermano sube esto, lo que mi papá le responde, se me salen las lágrimas de solo pensar lo afortunados que somos de tener a mis papás siempre apoyándonos en todo🫶🏻🫶🏻🫶🏻
Vas a hacer el servicio social a Zapatoca, Santander.
Te amenazan de muerte.
Le dices a la policía y fiscalía y no te prestan atención.
La gerente del hospital le da poca importancia.
Hieren a un médico en el mismo hospital.
Te llenas de miedo y pides ayuda a la gerente por temor a tu vida.
La gerente (Valentina plata santana) te amenaza y básicamente te dice, pues renuncia, escuchen ustedes:
La remisión vital más horrible de todos las que he llevado, y en encuentro a mi bff de médico en la UCIP, Yo comentando la paciente crítica y abrazada con mi beffo jajajajajaja que mal por la UCIP, pero que bueno encontrármelo 🫶🏻🫶🏻🫶🏻🫶🏻
Estoy segura que Dios está haciendo tantas cosas por mi y todo me está saliendo tan bien por todas las personas que está orando por mi y por mi rural 🥹🫶🏻
Para reflexionar: La mujer le preguntó: "¿A cuánto estás vendiendo los huevos?"
El viejo vendedor respondió: a $300 / - el huevo, señora".
Ella le dijo: "Tomaré 6 huevos por $1.500 / - o me iré".
El anciano vendedor respondió: "Esta bien señora, llévelos al precio que usted quiera". Puede ser, que este sea un buen comienzo, porque hoy no he podido vender ni un solo huevo.
Ella tomó los huevos y se fue sintiendo que había ganado. Se subió a su automóvil y se fue a un elegante restaurante con una amiga.
Allí, ella y su amiga, ordenaron de la carta, lo que mas les gustaba. Comieron un poco y dejaron mucho de lo que ordenaron. Luego ella fue a pagar la cuenta. La factura le costó $90.000 / -. Ella dio 100.000 / - y le pidieron al dueño del restaurante que se quedara con el cambio.
Este incidente podría haber parecido bastante normal para el propietario pero, muy doloroso para el pobre y anciano vendedor de huevos.
La cuestión es:
¿Por qué siempre demostramos que tenemos el poder cuando compramos a los necesitados? ¿Y por qué somos tan generosos con aquellos que ni siquiera necesitan nuestra generosidad? ¿Por qué nos gusta tanto vivir de las apariencias?
Alguna vez leí en alguna parte:
"Mi padre solía comprar productos simples a los pobres a precios altos, aunque no los necesitaba. A veces solía pagarles más.
Me preocupé por este acto y le pregunté por qué lo hacía. Entonces mi padre respondió: "Es una caridad envuelta en dignidad, hijo mío"