Yo no odio a nadie, ni siquiera me cae mal la gente que se portó horrible. Hace rato entendí que a veces las acciones de las personas tienen más que ver con ellos mismos que conmigo. Uno vive más tranquilo cuando perdona y sigue adelante.
El problema nuestro como sociedad es que somos conformista, vemos el estado como un benefactor y nos conformamos con migajas… el estado no debe, administrar mi vida y mi libertad… eso es prerrogativa mía, el que quiera ser esclavo, se lo respeto.