Un hombre puede estar despierto hasta las 2 de la mañana, despertarse a las 6, estar endeudado, solo, y aun así tener fe en que un día todo saldrá bien si sigue intentándolo.
Esto es ser un hombre.
Ya no rien, ya no roban, ya no tienen el poder de destruir a naciones enteras. La historia les tiene guardado un lugar entre los mayores delincuentes latinoamericanos. Ya son olvido.