Año 2002. Galtieri seguía asistiendo a los actos militares. Estuvieron MUCHO tiempo, impunes.
Los huevos de Ciccioli. Ni un centímetro a los negacionistas.
Un verano increíble e irrepetible. Nosotros en Primera, ellos en la B. Se jugaron dos Superclásicos. Ganamos en Chaco y esa noche en Mendoza. No se los podía ni cargar. Rozaba la falta de respeto. El futbolero de ley sabe que nunca jamás habrá nada peor que el descenso.