Hoy han desahuciado a mi madre.
Hoy he visto cómo la comisión judicial entraba en la casa donde crecí.
La casa a la que mi madre se mudó cuando se casó.
La casa donde aprendí a caminar.
Donde celebramos cumpleaños.
Donde discutimos y nos reconciliamos.
La casa donde mi padre pasó sus últimos días de vida.
Hoy un cerrajero ha cambiado la cerradura de esa puerta.
La misma que abrí miles de veces sin imaginar que algún día ya no sería nuestra.
Hay algo profundamente frío en cómo el sistema convierte una vida entera en un trámite.
Siempre hablamos de los desahucios como cifras.
Miles al año. Decenas cada día.
Pero cuando te toca, deja de ser estadística.
Tiene recuerdos en los cajones.
Tiene marcas en la pared donde medías tu altura.
Mi madre es viuda. Jubilada.
No tiene un certificado oficial de “exclusión social”.
No aparece en ningún titular.
No cumple quizá todos los requisitos burocráticos para que el sistema la considere vulnerable.
Y, sin embargo, lo es.
Está en ese limbo donde no eres lo suficientemente pobre para que te protejan,
pero sí lo suficientemente frágil como para quedarte sin nada.
Si a mí no me hubiera ido bien, hoy estaría sin un techo.
Con la pensión embargada.
Con todo embargado.
Después de una vida entera trabajando.
¿Cómo puede ser que en un país que presume de bienestar la vivienda no sea protegida como un derecho fundamental real y efectivo?
No hablo de regalar casas.
Hablo de impedir que una persona mayor, viuda y jubilada pueda quedarse literalmente en la calle.
Hablo de entender que el hogar no es un activo financiero más.
Es el lugar donde una vida ocurre.
Yo he podido comprarle otro piso.
He podido amortiguar el golpe.
Pero eso no convierte el sistema en justo.
Solo convierte mi historia en una excepción afortunada.
Porque la diferencia entre estar protegido y estar en la calle no debería depender de si tu hijo ha tenido éxito.
Debería depender de si somos una sociedad que entiende que hay mínimos que no se negocian.
Hoy no solo han cambiado una cerradura.
Han confirmado que el derecho a la vivienda sigue siendo papel mojado cuando deja de cuadrar en una hoja de cálculo.
Y mientras eso siga siendo así, seguiremos llamando “normal” a algo que, si lo miramos de frente, es profundamente inhumano.
Publicar esto un 1 de mayo es una burla a los trabajadores. A los trabajadores a cuya subida del salario mínimo os oponéis. A los trabajadores cuyo despido queréis abaratar. A los trabajadores cuya jornada laboral no quereis reducir.
Sinvergüenzas.
Me hace gracia porque, lo que plantea, es cierto. Que alguien con 1.200€ le quiten un pico de 200 - 300€ no tiene sentido.
Pero la solución es que lo que cobráis una auténtica barbaridad no lloréis cada vez que os toca pagar una cantidad ridícula para lo que ganáis.
Una vez me dijo una persona,a la que echo muchísimo de menos,que hacer daño o matar animales por diversión era propio de asesinos que no tienen cojones para matar a personas.
Eso es lo que sois.
@gofiette También me paso con Dead Space, recomiendo que lo juegues si no lo has hecho, cuando era un chiquillo, no poder salir de un ascensor y tenerlos de corbata
@xiao_ewe@alexx_practice@huesoperro_ Que la parte favorita de los directos de Alex de Jagger es cuando enseña el chocho, y es que apoyaba el pie en la silla
El que no quiera ver que Gears of War en Playstation, o Playstation en Xbox con Helldivers 2, es algo absolutamente histórico tiene un problema.
Cuanta más gente pueda jugar a más juegos mejor. Siempre mejor. Porque de eso van los videojuegos
Lo de la Vivienda:
- PROHIBICIÓN alquiler turístico
- Extranjeros máximo 1 Vivienda y si son residentes sino fritos a impuestos.
- Prohibido Fondos Buitre
- Regulación precio alquiler.
- Vivienda pública.
Bueno y de un Gobierno que NO quiera gobernar para los rentistas.