Nunca he deseado algo con tanta fuerza como Dios cambie el rumbo de mi vida. De verdad solo quiero vivir bonito, tranquilo y sentir que todo por fin está mejorando.
Fui a misa y el padre dijo algo que me encantó: "Si una persona no te acerca a Dios, es porque no te la mandó Dios" Y creo que nunca debemos olvidar eso.
Este año me hizo mirar la vida con otros ojos. Mi salud mental fue puesta a prueba como nunca antes. Mi comprensión del amor, la amistad y la familia cambió profundamente, y no creo que vuelva a ser la misma después de todo lo vivido.
Querido Dios, sé que tienes un plan perfecto para mí, regálame paciencia para esperarlo, consciencia para reconocerlo, dirección para seguirlo y constancia para permanecer en él