"Soy Bolso, en definitiva, porque Nacional es la institución deportiva más vieja, noble, gloriosa y permanente de este país, y algo más: es una causa, un ideal, una forma de vida"L.M.C.
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Imágenes aéreas de lo que fueron las inundaciones en durazno #Uruguay producto de la crecida del río Yi que ya está comenzando a descender pero se esperan nuevas lluvias para esta semana
Hace 500 años había 1.200.000 venados de campo y ahora solo quedan menos de 3000 en Uruguay.
Lo que hizo esta persona es una masacre que debe ser castigada con prisión.
El venado de campo (Ozotoceros bezoarticus) es Monumento Natural de Uruguay desde 1985. Decreto Nº 12/985
Christian Ebere sigue sumando títulos. Campeón Uruguayo con Nacional, campeón de la Liga MX con Cruz Azul y ahora Campeón de Campeones. Vasco ya mostró un firme interés, mientras muchos hinchas de Cruz Azul piden que se quede. Me alegra mucho su presente.
#ciclismo 🚴♂️
Doblete imponente de Thomas Silva
Sábado 🏆Clásica de Ordizia
Domingo🏆 Clásica Castilla-León
Su 2026
💙Un primer puesto más dos terceros en Giro de Italia
🏆Tour de Hainan
¿Deportista uruguayo del año?
Deportista uruguayo del año 🇺🇾
Goebbels..
Mancha grande de la historia uruguaya, y encima, tenemos un Departamento y calles, llamadas Flores !
Esa guerra se produjo porque Paraguay era la economía más prosoerayde América del Sur, en vías de crecer más, porque negociaba con Uruguay -su aliado- su salida al mar!
🇧🇷🇵🇾"Un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil. Invadió Corumbá y, al mismo tiempo, invadió Uruguay y Argentina."
El presidente del país que nos mató a la mitad de la población ahora nos acusa de haber empezado.
Paraguay nunca invadió Uruguay.
El que invadió Uruguay fue Brasil.
Octubre de 1864: el ejército imperial brasileño entra a Uruguay por Cerro Largo y voltea al gobierno legal.
Diciembre de 1864: recién ahí Paraguay avanza sobre Mato Grosso.
Dos meses después.
Brasil invadió primero. Paraguay era aliado del gobierno que Brasil derrocó.
De esa guerra Paraguay salió con más de la mitad de su población muerta.
Casi todos sus hombres.
Niños de doce años con barbas pintadas peleando en Acosta Ñu.
Eso no es una guerra. Tiene otro nombre.
12 de agosto de 1869. El ejército brasileño se lleva el Archivo Nacional del Paraguay. Documentos desde 1537.
El responsable fue el vizconde de Río Branco.
¿Sabés cómo bautizaron esos documentos paraguayos?
Colección Río Branco.
Le pusieron el apellido del ladrón.
Una parte volvió en 1981. 112 años después.
El resto sigue allá. En 2023 Peña pidió que abran los archivos. Silencio. Y esto no terminó en 1870.
17 de junio de 1965: el ejército brasileño ocupa militarmente el Salto del Guairá. Territorio paraguayo.
En octubre detienen a la comisión de límites paraguaya que fue a ver qué pasaba.
Con las tropas adentro, Paraguay firma el Acta de Foz de Yguazú. Un documento redactado por la cancillería brasileña.
¿La solución que propuso el canciller brasileño al problema de límites?
Inundar los saltos.
Hacer desaparecer bajo el agua el territorio en disputa.
Y lo hicieron. En 1982 el Salto del Guairá dejó de existir.
El Acta del 66 prometía precio justo.
El Tratado del 73 lo convirtió en cesión obligatoria: lo que Paraguay no consume, se lo cede a Brasil. Y no se lo puede vender a nadie más.
Eso sigue vigente hoy.
Uruguay nos devolvió los trofeos en 1885. Y nos perdonó la deuda.
Argentina, en 1954.
Brasil todavía tiene el cañón Cristiano en un museo de Río. Fundido con las campanas de nuestras iglesias.
Estuvo a punto de volver en 2010. La decisión quedó en manos de un solo presidente.
Ese presidente era Lula.
No lo devolvió.
El 25 de julio de 1995 fallecía Don Osvaldo Pugliese, además de un inmenso músico y un prócer del #Tango era un hombre con convicciones.
Dividía el dinero de la orquesta por partes iguales, al ser detenido por sus ideas repetía siempre "que la banda siga tocando" porque sino no se cobraba la presentación.
Un día, una mujer q estaba viéndolo puso un clavel rojo sobre las teclas cuando se lo llevaban. Ese emblema sigue hasta hoy, en la memoria y por siempre. En su tumba hay una escultura en Chacarita donde nunca falta un clavel rojo. Háblame de Eternidades....
Hace entre 6.000 y 8.000 años, cuando el Sahara no era un desierto sino una sabana verde llena de ríos y lagos, alguien pasó semanas enteras arrodillado sobre una roca, golpeándola centímetro a centímetro con una piedra, para dejar grabada una jirafa de seis metros de altura.
Es lo que hoy se conoce como los petroglifos de Dabous, en las estribaciones de las montañas del Aïr, a unos 110 kilómetros al norte de Agadez, en Níger. Son dos jirafas talladas sobre una roca de arenisca: una macho, de mayor tamaño, y otra hembra, más pequeña. La precisión anatómica es tal que durante décadas los investigadores han debatido cómo lograron esa proporción perfecta sin instrumentos de medición, picando la piedra con herramientas de sílex hasta crear el contorno y después puliendo el interior para simular las manchas de la piel.
No fue un gesto aislado. Alrededor de estas dos jirafas se han catalogado 828 imágenes más grabadas en las rocas cercanas: ganado, avestruces, antílopes, leones, rinocerontes y camellos, además de 61 figuras humanas. En la zona también se han encontrado restos de madera petrificada, prueba de que aquello fue, durante miles de años, un ecosistema exuberante y no la extensión de arena que conocemos hoy. Los arqueólogos llaman a ese periodo el "Sahara verde".
Las jirafas fueron registradas por primera vez en 1987 por el arqueólogo francés Christian Dupuy, pero el mundo no las conoció hasta 1997, cuando el fotógrafo David Coulson las documentó durante una expedición.
Lo que casi nadie sabe es que, en 2022, el paleontólogo Nikos Solounias planteó algo inquietante: el patrón de manchas grabado en la jirafa de Dabous no coincide con el de ninguna especie viva. Según su hipótesis, el grabado podría representar una especie extinta, a la que llamó Giraffa sahara, hoy desaparecida y de la que no se ha encontrado ni un solo hueso. Si tiene razón, este dibujo en piedra sería el único registro que queda de un animal que ya no existe.
Además, entre las figuras hay 17 inscripciones en tifinagh, la escritura que todavía usan hoy los tuareg, señal de que esta roca siguió siendo un lugar significativo durante miles de años después de que se tallara la primera jirafa. Por el riesgo de erosión y saqueo, en 1999 se hizo un molde exacto de los grabados para preservarlos; una réplica en aluminio se exhibe hoy en el aeropuerto de Agadez.
En 1942, una mujer blanca tomó una decisión extraordinaria. Su esposo era un estadounidense de origen japonés. Cuando el gobierno de los Estados Unidos ordenó su traslado a un campo rodeado de alambre de púas, a más de 1.000 millas de su hogar, ella podría haber permanecido en libertad.
En cambio, hizo las maletas.
Nadie la obligó a ir. Ella eligió acompañarlo y permaneció allí durante tres largos años.
Estelle Peck nació el 15 de julio de 1899 en Oakland, California. Su padre era pintor de paisajes y su madre, cantante de ópera.
En 1929, Estelle se enamoró de Arthur Ishigo, un aspirante a actor. Arthur era un estadounidense de origen japonés de segunda generación un *Nisei* nacido en San Francisco. , la ley de California prohibía el matrimonio entre una persona blanca y una no blanca. Así que Estelle y Arthur fueron a Tijuana, México, donde se casaron.
Su familia la repudió debido a su amor por Arthur.
Tras el ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, tanto Estelle como Arthur perdieron sus empleos debido a la ascendencia japonesa de él.
Poco después, la Orden Ejecutiva 9066 condujo al confinamiento forzoso de más de 110.000 estadounidenses de origen japonés que vivían en la Costa Oeste;
Se ordenó el traslado de Arthur a un campo de internamiento.
A Estelle no se le impuso tal orden.
Como mujer blanca, tenía la libertad de quedarse.
Ella se negó.
El 10 de mayo de 1942, Estelle ingresó voluntariamente al confinamiento junto a su esposo. Se le advirtió que no recibiría ningún trato especial por ser blanca y que viviría en las mismas condiciones que los demás.
Ella aceptó sin vacilar.
La pareja fue enviada primero al Centro de Reunión de Pomona, en California, donde más de 5.000 personas de ascendencia japonesa permanecían confinadas en edificios de un recinto ferial adaptados para tal fin.
El 12 de agosto de 1942, fueron trasladados al Centro de Reubicación de Heart Mountain, en Wyoming, uno de los diez campos permanentes establecidos durante la guerra. Heart Mountain llegó a albergar a casi 11.000 personas simultáneamente.
Estelle Colaboró en el periódico del recinto, se unió a la banda de mandolinas de Heart Mountain y dedicó incontables horas a pintar y dibujar la vida cotidiana.
La Autoridad de Reubicación de Guerra incluso le encargó obras artísticas. Sin embargo, en lugar de crear escenas idealizadas, documentó la realidad: letrinas abiertas sin privacidad, feroces tormentas de polvo, barracones precarios y niños haciendo volar cometas bajo el alambre de espino.
Todo lo que creó dentro del campo pertenecía legalmente al gobierno.
Cuando terminó la guerra y las autoridades se preparaban para confiscar sus obras, Estelle escondió secretamente decenas de pinturas y bocetos entre su ropa y , logrando así sacarlos del campo.
El 10 de noviembre de 1945, Heart Mountain cerró oficialmente.
Ellos llevando consigo apenas 25 dólares cada uno y billetes de tren de regreso a California.
vivieron en una comunidad de casas móviles en Burbank mientras trabajaban en fábricas de conservas de pescado para llegar a fin de mes.
Arthur encontró empleo en el aeropuerto de Los Ángeles, pero aquella experiencia lo había envejecido prematuramente.
Él falleció en 1957, dejando a Estelle afrontar años de penurias y pobreza.
En 1972, un conservador redescubrió las obras que ella había logrado sacar décadas atrás. Sus pinturas fueron expuestas por la Sociedad Histórica de California,
Ese mismo año, ayudó a publicar sus memorias, *Lone Heart Mountain*, donde compartía sus vivencias dentro del campo.
El cineasta Steven Okazaki encontró a Estelle viviendo en un centro de convalecencia. Aunque desorientada, él descubrió que recordaba aquellos años con una claridad asombrosa.
Su documental de 28 minutos, *Days of Waiting*, preservó el testimonio de ella para las generaciones futuras.
Estelle Peck Ishigo falleció el 25 de febrero de 1990, a los 90 años.
En 1991, *Days of Waiting* ganó el premio Óscar al mejor cortometraje documental,
@ElOjoChurrinche Newton y Boulevard Aparicio Sarabia. Barrio Ferrocarril !! Belleza de lugar..
Desidia con las instalaciones (maravillosas) del (ex) Ferrocarril Central. En otro país, todo eso, era un museo gigante "al natural" ! Pena..
El joven que detuvo su vida para acompañar el final de otra…
En 1971, mientras la mayoría de los jóvenes de su edad pensaban en la universidad, en el amor o en escapar de casa, un muchacho de 23 años tomó una decisión que lo separó para siempre de cualquier vida ordinaria.
Su nombre era Dan Jury.
Ese año sacó a su abuelo, Frank Tugend, de una residencia de ancianos y lo llevó a vivir con él a su pequeño apartamento. Frank tenía 78 años y comenzaba a hundirse lentamente en la demencia. Dan decidió cuidarlo él mismo.
No por semanas.
No por meses.
Por tres años completos.
Le administraba la medicación. Lo bañaba. Lo alimentaba. Le cambiaba los pañales. Lo acompañaba en la confusión, en el miedo nocturno, en la pérdida progresiva de sí mismo. Mientras sus amigos salían, viajaban o construían carreras, Dan construía rutinas de cuidado.
Y eso era trabajo.
Y eso era agotamiento.
Y eso era amor.
Nada de esto tenía nada que ver con romanticismo.
Frank no era solo un “maestro sabio”. Era un hombre frágil, dependiente, que no podía sobrevivir sin ayuda. Cuidarlo era una carga real, diaria, física y emocional. Y Dan la asumió completa.
El hermano mayor de Dan, Mark Jury, era fotoperiodista. Documentó esos tres años en una serie de imágenes íntimas y honestas que luego se publicaron en el libro Gramp (1976). El libro vendió más de 100.000 copias y cambió la forma en que muchos estadounidenses miraban el final de la vida.
Por primera vez, millones de personas vieron que envejecer y morir no tenía por qué ocurrir detrás de las puertas cerradas de una institución, sino que podía suceder en casa, rodeado de presencia humana.
Frank era un inmigrante judío ucraniano que había sobrevivido a la pobreza de la Gran Depresión. Había sido fuerte toda su vida. Pero al final, fue débil. Y eso no lo hacía menos digno.
Cuando su deterioro se volvió profundo, Frank tomó su última decisión. Dejó de comer y de beber. Murió tres semanas después.
Quizás lo hizo para no prolongar el peso que sentía que era para su nieto. Quizás simplemente estaba listo. Nunca lo sabremos.
Dan dijo más tarde que esos tres años le enseñaron más sobre la vida que cualquier trabajo o relación posterior.
No aprendió sobre éxito.
Aprendió sobre límite.
No aprendió sobre ambición.
Aprendió sobre presencia.
No aprendió cómo crecer.
Aprendió cómo acompañar cuando otro se va.
En nuestra sociedad se habla mucho del amor, pero poco de la responsabilidad que lo acompaña. Cuidar no es solo un intercambio hermoso. Es cansancio, renuncia, soledad y, a veces, resentimiento silencioso.
Y aun así, alguien tiene que hacerlo.
Dan lo hizo.
Y al hacerlo, mostró algo que seguimos necesitando recordar: que el final de una vida no es solo un problema médico o social, sino un momento profundamente humano que merece ser acompañado, no escondido.
No todos podemos detener nuestra vida para cuidar la de otro.
Pero todos deberíamos mirar con respeto a quienes sí lo hacen.
Porque esa es una de las formas más silenciosas y difíciles de amar.
NO HAY PEOR CUÑA QUE LA DEL MISMO PALO
¿Que pensará Daniel Caggiani @DCaggiani cuando lea esta portada de Caras y Caretas?
Les repetirá aquello de: “están corriendo ciertos límites de lo permitido, lo acordado y lo convenido.”
O la otra: “Una cosa es cuestionar las políticas públicas, denunciar hechos o hacer oposición. Otra cosa distinta es intentar horadar la confianza y la investidura presidencial.”
Vean la última frase de la portada.