En una aldea de la India, un leopardo perseguía a un perro hasta que ambos terminaron atrapados en un baño. El dueño de la casa cerró la puerta para evitar que el leopardo causara daño, y al principio se oyeron rugidos, pero luego todo quedó en silencio.
Tras más de 5 horas, las autoridades llegaron y al inspeccionar, encontraron a los dos animales inmóviles, cada uno en una esquina. Sorprendentemente, el leopardo no atacó al perro, probablemente debido al estrés por la falta de libertad y el riesgo que sentía de estar atrapado.
El leopardo finalmente escapó al ser liberado el techo del baño, mientras el perro salió ileso. Expertos sugieren que los leopardos priorizan su libertad y pueden perder el apetito por el estrés de estar atrapados.
Además, el leopardo no atacó al perro porque, al estar encerrado, no podía subirlo a un árbol, como es su estrategia habitual para proteger su comida.