Dios nuestro, nos despertamos con esperanza, creyendo que tú quieres que seamos felices y que nos invitas a construir un mundo lleno de posibilidades para todos. No permitas que perdamos de vista las necesidades de los que más sufren.
Necesito que Dios me quite esta ansiedad. No duermo. No como bien. Mi salud mental está delgadita por estos días. Si estás pasando por lo mismo, no permitas que nadie se burle de ti, eres un ser humano capaz de entender el dolor del otro. Curiosamente, se le llama empatía.