Viernes. Escapada a una casa rural.
Tres parejas.
Toca hacer la "compra común" en el súper.
Tú cuidas tu alimentación.
Huevos. Pollo. Verdura. Agua.
40€
Pero el colega llena el carro como si fuera un jeque.
Ginebra premium.
Entrecots.
Salsas absurdas.
Tres botellas de vino.
Llegáis a caja.
360€.
El "jeque" saca el móvil, teclea rápido y suelta:
—Chicos, ya os he pasado el Bizum. Tocamos a 120€ por pareja.
Tu compra: 40€.
La otra pareja ya está abriendo la app del banco.
No quieren mal rollo.
Bloqueas el móvil.
—Nosotros no bebemos alcohol y seguimos nuestra dieta. Te pasamos nuestros 40€. El resto es vuestro.
Suelta una carcajada forzada para buscar apoyo:
—Es un finde de colegas, no vamos a separar el ticket ahora. No hay que ser tan rácanos.
Ahí está.
El chantaje emocional.
El miedo a ser “el incómodo”.
Pero no cedes un milímetro:
—Rácano es meter tus caprichos en la cuenta de todos. Si quieres ginebra cara, págala tú.
La otra pareja, al ver la puerta abierta, reacciona:
—Oye, nosotros tampoco bebemos vino, la verdad.
Al colega le toca pagar sus lujos.
La realidad detrás de esto:
Hay gente que usa el “somos grupo” como descuento.
Suben su gasto.
Lo reparten.
Y esperan que nadie diga nada.
Si hablas, eres el problema.
Si callas, pagas.
Es manipulación barata.
Te hacen sentir culpable por proteger tu disciplina y tu dinero.
Pero ellos no sienten verg��enza en meterte la mano en la cartera.
Poner límites incómodos es el mejor detector de parásitos.
Te enseña rápido quién respeta tus decisiones.
Y quién solo te quería para subvencionarse la fiesta.
Una alumnita de tercer grado tiene el álbum del mundial completo, de punta a punta, impoluto, prolijo, y lo mostró hoy en clase.
Había 11 varones destruidos por la envidia.
10 alumnos varones tengo en ese grado.
Mi primo parecía haber superado completamente a su ex.
Subía fotos viajando.
Salía todos los fines de semana.
Conocía gente nueva.
Todos le decíamos que se veía mejor que nunca.
Hasta que un día, mientras tomábamos cerveza, me confesó algo inesperado.
—No extraño la relación. Extraño tener un lugar emocional seguro.
Le pregunté qué quería decir.
Y respondió:
—Extraño llegar cansado y saber que había alguien esperando escuchar cómo estuvo mi día. Extraño sentir que alguien conocía versiones de mí que nadie más veía.
Ahí entendí algo importante.
A veces las personas no lloran solamente por quien perdieron.
Lloran por la sensación de pertenencia que tenían con esa persona.
Porque encontrar amor puede pasar muchas veces.
Pero encontrar a alguien con quien puedas sentirte completamente tú…
eso es muchísimo más raro.
Y cuando se pierde,
el vacío no siempre aparece de inmediato.
A veces llega meses después,
cuando tienes una buena noticia y ya no sabes a quién contársela primero.
Arrendé mi apartamento por primera vez. Era un estudio pequeño, bien ubicado, recién remodelado. El inquilino llegó con buenas referencias, pagó el depósito completo y los primeros dos meses sin problema.
Al tercer mes pagó tarde. Al cuarto no pagó. Me llamó diciendo que había tenido un imprevisto pero que en quince días ponía al día.
Le di los quince días.
No pagó.
Le di quince días más porque era mi primer arriendo y no quería ser difícil.
No pagó.
Al sexto mes fui al apartamento a hablar en persona. Me encontré con que había metido a vivir a dos personas más sin avisarme y que había pintado las paredes de negro.
Inicié el proceso de restitución de inmueble esa misma semana.
Tardó cuatro meses. Legalmente no podía sacarlo antes aunque no pagara.
Cuando finalmente se fue el apartamento tenía daños por $3,200 encima de los dos meses sin pagar.
Usé el depósito para cubrir parte. Lo demandé por el resto.
Me pagó en cuotas durante un año.
Lo que aprendí no tiene precio: contrato detallado, inventario fotográfico el día de entrada, cláusulas claras de visitantes y modificaciones y nunca más quince días de gracia sin algo por escrito.
¿Debí haber iniciado el proceso legal desde el primer mes de mora en lugar de darle tanto tiempo?
Mi mejor amigo duró casi ocho años con su novia.
Todos estábamos seguros de que se iban a casar.
Eran de esas parejas que parecían haber sobrevivido a todo:
problemas económicos,
peleas,
distancia,
familias difíciles.
Por eso nadie entendió cuando terminaron.
Durante meses él evitó hablar del tema.
Solo decía que “las cosas cambiaron”.
Pero una noche, manejando sin rumbo, finalmente me contó la verdad.
—Un día llegué cansado del trabajo y ella estaba llorando en la cocina. Me dijo que se sentía sola incluso cuando yo estaba en la casa… y mi respuesta fue decirle que exageraba porque yo trabajaba mucho por nosotros.
Se quedó callado unos segundos antes de seguir.
—Ese fue el momento exacto en el que empezó a irse.
Y entendí algo que nunca había pensado tan claramente.
Muchas veces las personas no necesitan soluciones enormes.
Solo necesitan sentirse escuchadas.
Pero cuando alguien junta tristeza durante demasiado tiempo…
eventualmente deja de explicar cómo se siente.
Porque se cansa de sentir que sus emociones molestan.
Y cuando una persona llega a ese punto,
la relación ya empezó a romperse por dentro,
aunque todavía sigan durmiendo juntos.
@ulipristal Es que sos latina o tailandesa o algo asi pero no española, y por eso te sentís más del lado de esa chica, pero si fueras europea y vieras cómo han destrozado tu pais los negros, musulmanes y latinos, no harias este post, y te lo digo ocmo latina, pero Europa es un basurero
Vi a una pareja peleándose en la calle y el wey estaba cargando los dos cafés para que ella pudiera manotear a gusto mientras discutían.
Ojalá se casen.
Hay muchísima gente en Madrid, cada vez más y las infraestructuras siguen siendo las mismas. No puede ser q un domingo el metro vaya igual d lleno q un lunes en hora punta. Con la llegada d gente todo se ha encarecido,todo ha cambiado (a mal)y los madrileños cada vez vivimos peor
@larri74 En mi instituto, les dejamos los 10 últimos minutos para limpiar mesas con spray, barrer papeles y limpiar la pizarra. Casa día son varios y están en un cuadrante apuntados. Las limpiadoras puntúan cada día de 0 a 5. EL grupo ganador se lleva una excursión gratis a TERRA MÍTICA.
@Bertadeville probablemente los que nacimos a finales de los 90/ principios de los 2000’s tuvimos literalmente la mejor infancia de la historia de la humanidad. Llena de juguetes y consumos para niños. Hoy les clavan una tablet y que se entretengan en el mundo digital
COMUNICADO
Hola amigos.
Me resulta desolador tener que dar de nuevo explicaciones que he repetido, una y otra vez, sobre mis objetivos en mis proyectos teatrales.
La ruina de la que se me hace víctima en determinados medios no existe. Lo siento por aquellos que pudiesen encontrar un cierto placer en que esto fuese así.
El proyecto del Teatro del Soho CaixaBank es un proyecto donde solo me planteo un objetivo: hacer las cosas como creo que se deben hacer y tratar de buscar la excelencia en nuestras producciones, más allá del déficit económico que estos acarreen, y que, gracias a Dios, puedo asumir sin ningún problema. Ese es el pacto con mi pasión por el teatro, por mi ciudad, y conmigo mismo.
Si hubiese querido ganar dinero habría sido muy fácil. Pero he preferido hacer producciones grandes, donde he dado trabajo a cientos de personas, y he disfrutado como no lo habia hecho en toda mi carrera.
La noticia es que voy a seguir haciéndolo. Lo he dicho en ruedas de prensa y en diferentes entrevistas en incontables ocasiones.
El Teatro del Soho CaixaBank es una empresa privada sin ánimo de lucro que más bien opera como un teatro público. Eso quiere decir que el proyecto no recibe subvenciones de dinero público y no lo hará mientras yo esté vivo. Me hago cargo de los gastos derivados de acometer proyectos carísimos que difícilmente veréis en empresas que han de presentar una cuenta de resultados. Y aquí me gustaría agradecer la destacada participación de los magníficos patrocinadores que me acompañan en esta aventura.
El año pasado metimos en el Soho, contando con la producción que recaló en Madrid, casi 200.000 espectadores. Hemos logrado romper moldes en estos años y lo vamos a seguir haciendo. No, amigos míos, no estoy arruinado, estoy a tope! Y soy amenazantemente feliz!
Hasta la vista babies.