No estoy de acuerdo con los mensajes agresivos o festivos por la muerte de Piedad Córdoba. La compasión habla del buen corazón de las personas. La indolencia también revela a los seres humanos. Ya no está. Ya no puede defenderse, su familia y sus amigos están dolidos. Dejen esas discusiones para cuando sea el momento.
Tampoco estoy de acuerdo con los que en vida le hicieron el feo y ahora salen a rasgarse las vestiduras y a hacerse los adoloridos o peor, a culpar a otros.
Que descanse en paz y ya.