Peñarol Tiene Barrio; Lo Que No Tiene es Paciencia para la Ignorancia
Hay límites que no se cruzan. Entre los peñarolenses podemos discutir, criticarnos, exigirnos y marcarnos errores con dureza, porque la autocrítica nace del sentido de pertenencia. Cuando alguien de afuera pretende faltarnos el respeto, especialmente alguien que desconoce nuestra historia, nuestra cultura y nuestra dimensión social, la respuesta es inmediata: nos volvemos uno solo. Cierta periodista (a quien no nombro porque no la conozco ni personal, ni intelectual, ni profesionalmente) afirmó que Peñarol no tiene barrio. Esa frase revela desconocimiento absoluto. Peñarol no solo tiene barrio: es barrio. Es Villa Peñarol, es el ferrocarril, es la fábrica, es la locomotora, es el origen obrero del fútbol uruguayo. Es identidad, es raíz, es memoria viva. Lo nuestro no se inventa: se documenta, se respira, se hereda. Negar eso no es opinar, es exhibir ignorancia. Cuando esa ignorancia se presenta como objetividad periodística, deja de ser un error y se convierte en una falta de respeto. Resulta lamentable que algunas personas, elijan destacarse por la falta de rigor y de conocimiento. Cuando alguien intenta negar lo evidente, minimizar lo histórico y atacar lo que no comprende, suele haber algo más profundo que una simple opinión. Si ese sesgo se esconde detrás del título de “periodista objetiva”, el problema se vuelve doble. Peñarol no necesita defenderse, porque Peñarol se explica solo. Sus hinchas sí tenemos la obligación moral de marcar límites. Nuestra historia no se toca, nuestro barrio no se borra, nuestra identidad no se negocia. Cada vez que alguien intenta rebajarnos, confirma que somos demasiado grandes para caber en la comprensión de algunos. Entre nosotros discutimos, pero cuando nos tocan la historia, respondemos juntos. Así ha sido siempre. Así seguirá siendo. Hay cosa que no son dignas de ignorancia, sino de lástima.....
Ayer el Enano cantó incontables veces la última estrofa de José Sabía (mejor creación poética de la historia del país in my books) y no la terminó. Como no queriendo irse nunca del lugar en el que estaba.
Quedate tranquilo Seba, podés irte y volver que siempre vamos a estar acá