Si, sería una gran pena tener que hacerme cargo de ti, Faye y quien venga también, estaba pensando en llorar incluso.
—Asiente y sin decir ni una palabra más se la lleva dispuesto a darle hasta en el pasaporte—
Por supuesto, no puedo tenerte mal pagado, así te incentivo a rendir lo mejor posible. Pero si estamos veinticuatro horas me van a despedir y entonces tendrás que hacerte cargo.
—Rozó su cuello con la punta de la nariz y luego besó la zona.—
Entonces ya sabes lo que nos toca.
Encima bien pagadas, vas a conseguir que quiera estar más veinticuatro horas si es necesario, señorita Blackwood.
—La mira de reojo y le pellizca el culo de vuelta por el mordisco—
Habrá que ir empezando ya.
Claro, un trabajo muy placentero, hay que añadir. Aquí sí que estoy dispuesto a hacer horas extra.
—Bromea mientras que suelta un pequeño suspiro por sus besos—
Sí, hay que ir empezando a trabajar por lo más importante de todo para que se cumpla.
—Se aferró a él y hundió el rostro en su cuello para llenarlo de besos.—
Si, me gusta estar más que avisado, así no tendré pensamientos intrusivos. Quizás lo mejor será ir cambiando eso de madre soltera para que no haya ninguna locura de mi parte.