Agradece por los pequeños desvíos de la vida.
Por algo no te quedaste en ese trabajo, por algo se pinchó la llanta de tu carro, por algo no llegaste a la fiesta, por algo no te levantaste temprano, por algo llegaste tarde.
A veces lo inesperado, nos libera de algo peor.
Los años no llegan solos. Hace un par de semanas entendí que estar solo me llenaba más, no estar en el afán y querer saber de la vida de las personas me es más saludable. Ahora evito rodearme de personas que me bajan de nota, que se roban mi energía y no me aportan nada.