Hay personas que jamás se han detenido a cuestionar sus propias conductas, y se nota. La falta de autocrítica termina reflejándose en la forma en que hablan, actúan, justifican sus errores y tratan a los demás. Crecer también es aprender a mirarse hacía adentro.
Admiro profundamente a quienes han hecho de la amabilidad una forma de vida y no una estrategia para conseguir algo a cambio. A quienes ayudan sin calcular, tratan bien sin conveniencia y dejan un poco de luz por donde pasan. Ese tipo de bondad siempre se nota.
Vayan al psicólogo, al gimnasio, a caminar, a leer, a escuchar música, a viajar, a desconectarse un rato o a gritarle a la almohada.
Pero NO USEN a otras personas como descarga emocional.
(Aplica a todas las relaciones de la vida).