Puedo entender a quién me diga que no debería haber restricciones para entrar en ningún país. Puedo entender a quién opine que sí debería haberlas en tiempos de pandemia. Pero el que opine que las estrellas de un deporte merecen excepciones es un tremendo subnormal.
Más que desconfiar porque hayan podido desarrollar la vacuna del COVID en un año, os debería dar pena que no se ponga dinero para hacerlo con el resto de vacunas necesarias