En estos momentos de dolor y desconcierto, nos unimos en oración por Venezuela. Que Dios sostenga a su pueblo en la esperanza y haga llegar pronto toda la ayuda necesaria. Oramos especialmente por los heridos, los damnificados, quienes han partido al encuentro con el Señor y todos los que trabajan sin descanso en las labores de rescate.
"Oración por Venezuela"
Jesucristo, Señor Nuestro,
acudimos a ti en esta hora de tantas necesidades
en nuestra patria.
Nos sentimos inquietos y esperanzados,
y pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu.
Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a la dignidad humana,
la libertad, la justicia y el compromiso por el bien común.
Como hijos de Dios,
danos la capacidad de construir la convivencia fraterna,
amando a todos sin excluir a nadie,
solidarizándonos con los pobres
y trabajando por la reconciliación y la paz.
Concédenos la sabiduría del diálogo y el encuentro,
para que juntos construyamos la civilización del amor
a través de una real participación y la solidaridad fraterna.
Tú nos convocas como nación y te decimos:
Aquí estamos Señor, junto a nuestra Madre,
María de Coromoto, para seguir
el camino emprendido y testimoniar la fe de un pueblo
que se une a una nueva esperanza.
Por eso todos juntos decimos: ¡Venezuela!
¡Vive y camina con Jesucristo, Señor de la historia!
Amén
¿Qué mundo estamos dejando? Un mundo, por desgracia, deformado por las guerras y por las palabras de guerra. Se trata de una contaminación de la razón, que desde el plano geopolítico invade toda relación social. La simplificación que construye enemigos debe corregirse entonces, especialmente en las universidades, con el cuidado de la complejidad y el sabio ejercicio de la memoria.
¡Rechacemos la lógica de la violencia y de la guerra, para abrazar una paz fundada en el amor y la justicia! Una paz que sea desarmada, es decir, no basada en el miedo, las amenazas o las armas; y desarmante, porque es capaz de resolver los conflictos, abrir los corazones y generar confianza, empatía y esperanza. Lo reitero con fuerza: ¡el mundo tiene sed de paz! ¡Basta ya de guerras, con sus dolorosos cúmulos de muertos, destrucciones y refugiados! #ViajeApostólico #Camerún
El corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras. Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día. Donde hay amor y servicio, allí está Dios. #ViajeApostólico #Argelia