Ayer por la tarde me pasó una cosa muy bonita en la librería. De las más bonitas que he vivido en este trabajo (dentro hilo, podéis silenciarme). Se me acercó un padre para preguntarme si tenía un Harry Potter adaptado para niños pequeños y le dije que no.
22 de julio;
hay que aprender a cuidar a la gente que nos hace bien, esa que esperaría por nosotros en la última estación del tren. Gente para nunca perder.