@DreamOfRwanda@lognostwin The sources are below each image. If you took the time to read the thread, you’d know that. But looking at your profile picture, I imagine you confirm what the tweet says.
Tómense un rato y léanlo, clarísimo. Ni olvido ni perdón a todos y cada uno de los que formaron parte de esta campaña de desprestigio. Nos quisieron poner como los villanos donde el que nos ganaba salvaba al futbol. Cómo les duele…
el principal problema que tienen los antiargentina y por el que nunca pueden ser felices es porque su objetivo es vernos tristes y rendidos y el argentino cuando gana festeja como nadie y cuando pierde llora un día y al dia siguiente ya está pensando como ganar de nuevo
Perdimos la final. España fue mejor, nos pegó un paseo de novela y jugó más parecido “a la nuestra” que nosotros mismos. Anoche, mientras Scaloni se quebraba en conferencia de prensa, se sintió en el ambiente algo bastante más grande que una derrota deportiva: se oyeron las campanas del famoso “fin de ciclo”.
Y con esto no me refiero solo al técnico o a los jugadores. El recambio va a llegar por simple ley biológica, Messi ya no nos puede dar mucho más. Hablo más bien de otra cosa, un poquito más difícil de explicar.
La Scaloneta fue el sostén de un clima de época. Scaloni asumió como DT en 2018, pero la Scaloneta nace como “fenómeno cultural” en 2021. En un país roto por lo político, lo económico y lo social, funcionó como un oasis. El “Elijo creer” fue una frase de marketing, sí, pero nacida de un sentimiento genuino y popular. Fue una alegría que mucha gente usó para no hundirse en la decadencia y la depresión de la realidad nacional. Lo digo en carne propia: mi vida hubiera sido muy distinta sin el insumo emocional y espiritual de la Scaloneta.
El fútbol para nosotros no es una cáscara vacía ni una pasión escapista. Ni siquiera es “un reflejo de lo que somos”. El fútbol es uno de los lugares donde la argentinidad se produce. Es un signo móvil de lo que somos.
Y acá está lo que me da vueltas en la cabeza desde hoy.
Ese sentimiento simbolizado en la Scaloneta nació y se consagró en una racha ininterrumpida de triunfos. Hasta ayer, nunca se vio obligada a procesar una derrota importante. El “Elijo creer” es una fe que se formó entera en la bonanza. Y no hay dudas de que toda fe que solo conoció la victoria arrastra una fragilidad: no sabe qué hacer con el fracaso, porque nunca lo necesitó.
Creer en la victoria es muy fácil. La pregunta de verdad, la única que importa, es cómo se cree el día después de la derrota más dura.
Y acá creo que se abren tres caminos.
El primero es el resentimiento, procesar la derrota buscando culpables. Ya sea el árbitro, la FIFA, la campaña anti-argentina (que existió), el sistema progrebienpensante moralista, la mufa. Acá lo que sucede no es que se deje de creer, sino que se empieza a creer de forma errónea. La fe se envenena de paranoia, se blinda contra la realidad y se convierte en victimismo. Solo hace falta leer un poco de todo lo que está dando vueltas en el feed para darnos cuenta de que las redes sociales ayudan mucho a generar este resentimiento.
El segundo camino es el del cinismo, dejar de creer del todo. En estos días vamos a ver varios cínicos disfrazados de lúcidos. Son los que van a decir “a ver si ahora hablamos de lo que importa”, o que incluso van a culpar a la Scaloneta por una especie de “estupidización colectiva”. En realidad, buscarán protegerse del dolor al renunciar de antemano a la alegría. Lo cierto es que renunciar a la fe solo por una derrota se parece mucho a la traición.
El tercer camino es el más difícil y, quizás por eso mismo, el mejor. Es el camino de una creencia que incorpora a la derrota sin renunciar a su fe. Saber decir que perdimos porque el otro es mejor y, a pesar de eso, no renunciar a esa unión que nos da fuerza.
Pero ojo, hay que procesar la derrota. El peligro es convertirse en el que se queda a vivir en la nostalgia, un lugar bastante cómodo para el temperamento tanguero de este país. La crítica tiene que ser honesta: la selección debe volver a jugar a la pelota porque ahí es donde mejor se encuentra con su gente.
La encrucijada cultural argentina en este tiempo no es dejar de elegir creer. Se trata de aprender a hacerlo cuando toca perder. Hay una generación entera que se está encontrando con este problema por primera vez.
Si algo tiene que dejar este ciclo como herencia, ojalá sea eso: una manera de perder que se escape de la depresión, la paranoia, el cinismo o la nostalgia.
Sí sí, ya sé que Argentina ha tenido otras derrotas, pero es innegable que la conexión que la Scaloneta generó con la gente fue algo especial. Más en generaciones como la mía o las más nuevas. El fin de este ciclo no es moco de pavo para el ánimo nacional. Los tiempos que se vienen serán acuciantes para ver de qué está hecho el carácter argentino. Ya no quedan muchas verticales sobre las que sostener la unión nacional
Algunos festejan cuando nos ven derrotados, cabizbajos, garchados. La respuesta no es tragarnos la bronca ni salir a buscar culpables. Es militar la fe y militar la unión entre nosotros, sabiendo que perdimos. Elegir eso, después de una derrota así, es lo más difícil.
Es decir, se va a poner a prueba el mito. El verdadero test para la Scaloneta no fue en Qatar ni anoche. Empezó ahora.
No sólo te quieren derrotado. Te quieren humillado, triste, servil y sin respuesta. Va más allá del fútbol. Lo vengo diciendo desde hace años. Te van a decir exagerado, pero exagerado es el nivel de violencia que se alcanzó en este mes.
Domingo, lluvia, 19hs, mañana hay que trabajar, el viernes tu equipo quedó afuera por penales con Riestra y acabas de perder una final del Mundo.
Nunca pensé que podría existir tanta tristeza junta. Es el fin.
SAN EXPEDITO, PROTEGE Y GUIA A LA SELECCION🕯️
SAN EXPEDITO, PROTEGE Y GUIA A LA SELECCION🕯️
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A los que tengan la oportunidad de asistir a Argentina vs Inglaterra en Atlanta el miercoles:
Seguramente no van habitualmente a las canchas en nuestro país y eso se vio reflejado hasta acá en todos los partidos. Pero para el miercoles necesitamos que se ubiquen en tiempo y espacio. Vamos a jugar una semifinal histórica contra un rival de enorme rivalidad futbolística. Es solo futbol. Pero es mucho mas que eso. Es un partido histórico, es el ultimo peldaño para volver a jugar una final. Los jugadores necesitan de ustedes. Esos jugadores que tanto les dieron y que son los que motivaron que ustedes pongan 10 mil / 20 mil /30 mil de los cabezones para ir a verlo. Entonces, les pido encarecidamente. Toménse el partido como un evento futbolístico único en el mundo. Con decirles que va a ser unico para Messi, que nunca los enfrentó....
les pido, les suplico que no se peinen para las cámaras ni saquen sus celulares cada vez que el 10 vaya a tirar un córner. Piensen que en ese momento, es mucho mejor alentar, saltar, revolear la remera. No tanta pintura en la cara, no hace falta. Hace falta cantar bien fuerte. El cancionero de la selección no es tan extenso. Aprendanseló. No es dificil. Canten como cuando van a ver a coldplay que se las saben todas. Este partido se gana en la cancha pero también en la tribuna. Ah, y no hace falta que silben el hinno rival. Eso no se hace. Tampoco es necesario que se peleen ni que puteen a los ingleses. Con cantar mas que ellos, alcanza. Esto es fútbol, solamente fútbol, CON TODO LO QUE ESO IMPLICA. Se lo digo a ustedes que van a estar en Atlanta, a ustedes que estuvieron en kansas pero que para llegar a la cancha de Boca, la de Morón, la de Colegiales, tienen que poner el google maps.
VAMOS ARGENTINA
VAMOS TODOS JUNTOS
🩵🤍🩵
ALBERTO JOSÉ SAMID