@KAPETANI0S@PEIRATES_BUNNY < ninguna superficie violentamente, dando un efecto similar al acolchado a todo.
—Pff. Poco confías en los encantos de una sirena que abordó el mismo Nefeloma.
Bromeó primero, pero su mirada verde estaba centrada y clavada en la coneja, ya había empezado a trabajar y estaba >
@KAPETANI0S@PEIRATES_BUNNY < Artesano... No pasa nada, Alexis, ayúdame.
Necesitaba la ayuda aún para moverse y más para desplazarse con la rapidez que quería, esencialmente porque había dejado su cuerpo en manos de Alexis y había priorizado su magia, mucho más eficaz para estas cosas, en la coneja.
—Es >
@KAPETANI0S@PEIRATES_BUNNY < estado de su cuerpo—. Tengo que... ayudarla antes... de... de desmayarme.
E incluso si no le hacía caso, intentaría separarse, centrada en su objetivo.
@KAPETANI0S@PEIRATES_BUNNY < y le costaba concentrarse por la pérdida de sangre, pero aún así buscó alrededor por la coneja, apenas centrando sus ojos en el capitán al encontrarla. Cogió aire, arrugando el ceño mientras enfocaba la vista.
—Acércame, Alexis —ordenó, con una autoridad inesperada para el >
@KAPETANI0S@PEIRATES_BUNNY < clavando las uñas a Alexis.
‘Algo… Hay energía, ¿verdad? No solo tierra, sangre, ¿qué es…?’
No sabía decirlo exactamente, pero la urgencia del conejo se unió a la de su instinto. Los componentes que percibía se peleaban con sus pensamientos densos por la fiebre, buscando >
@KAPETANI0S@PEIRATES_BUNNY < de aire frío se alzase con brusquedad —un poco descontrolada— para regular la asfixiante temperatura del ambiente.
La otra mano seguía en su abdomen, presionando lo mejor que podía una herida que se desbordaba principalmente por la espalda, dejando un reguero en >