Es una droga salir con gente que tiene exactamente los mismos pasatiempos y gustos que vos, pero después vivís la vida en eterna nostalgia y gradualmente te volvés un señor alcohólico, escuchando algún enganchado de temas de los redondos mientras pensás en un hijo de puta
soñé que reencarnaba en Indira paganotto y se incendiaba tomorrowland de nuevo. Te das cuenta que ser tarada no tiene límites porque cuando sos tarado, en realidad no sos quien te crees que sos