¡ Qué vergüenza me da! Que sigan los ceutíes aplaudiendo con las orejas a los que les traicionan. A ver si la próxima vez en lugar de 80.000 invasores entra un millón. Y si no fuera porque Ceuta es España , daba el tema por liquidado
Pero ¿cómo se puede llegar a ser tan analfabeto? Asi que que subes mucho los impuestos al propietario y baja el precio del alquiler, ¿no? ¿Soy yo o este tipo sabe de matemáticas lo mismo que Irene Montero?
Sencillo dice…
Lo que es sencillo es leer el manual de José Luis de Arrese en dos tomos, construir cinco millones de viviendas, disponer suelo municipal y estatal para vivienda de alquiler y en propiedad (que se os olvida lo de la vivienda en propiedad porque, entre otras cosas, supone arraigo, núcleo familiar, identidad, convivencia y eso no es nada progre) controlar la finaciacion y el retorno de la financiación desde el estado y la banca pública, asegurar que con la vivienda no se especula y por lo tanto tampoco se la grava con impuestos y trabas al consumidor absurdos, como el IVA, por ejemplo, controlar los precios del mismo modo que controlas los de las medicinas e impedir el tráfico de primeras viviendas como se controla - teóricamente- el de cocaina, el de riñones, o el de hijos…. que sencillamente, están prohibidos.
Y a eso añades la prioridad nacional de los recursos, dejas de traer y regalar viviendas a invasores, inmigrantes y “nuevos nacionales” e impidiendo la ocupación como mecanismo de adquisición de vivienda y verás como la inciciativa privada sigue tan viva como
siempre, construyendo viviendas libres, segundas viviendas, viviendas vacacionales y casoplones a precios libres - probablemente más bajos - pero sobre todo, sin interferir en la primera vivienda de toda la sociedad.
Eso no sé si es sencillo, pero desde luego es eficaz, compatible con los derechos razonables de la propiedad privada y sobre todo: no es una gilipollez de progre.
Ah! y si hace falta porque el interés general y la emergencia así lo indican - no para salir en la tele haciendo de progre, sino porque efectivamente se trate de una necesidad de interés social y público - se expropia al correspondiente justiprecio ocasionalmente (no atracando a nadie, sino al adecuado justiprecio) como se hace cuando has de hacer una carretera, una autovía, un puente o un pantano.
¡¡¡que está todo inventado hombre!!!
A PROPÓSITO DE MARICARMEN
Los derechos tienen una característica fundamental y es que por mucho que te amparen, se ven limitados siempre por los derechos de otros. El de la libertad de expresión o publicación, están limitado por los diversos derechos de protección al honor, a la intimidad y a otros muchos, el de fumar está limitado por el derecho del no fumador a que no le incordies y el de circular por una carrera a una velocidad determinada, a que un ciclista no esté ejerciendo su derecho a hacerlo con su máquina en el mismo lugar y momento a que un peatón no ejerza su derecho a cruzar por el paso de peatones. No hay ningún derecho absoluto que no se contraponga a los derechos de otros excepto el muy superior y primario derecho a la vida, del que dependen los demás. Y hasta ese es supeditatado a la legislación penal, a la declaración de guerra, al ejercicio legítimo de la violencia por parte de quienes tienen el monopolio de hacerlo en nombre del estado, de la ley y de la convivencia e incluso - mucho más terrible - el supuesto y falso derecho de una madre sobre su propio cuerpo frente a la vida del no nacido.
Entonces ¿de dónde hemos sacado que el derecho a la propiedad privada sea un derecho absoluto, sagrado y por encima de cualquier otro cuando se contrapone a un derecho primario, también absoluto y reconocido en la carta magna como es el derecho a una vivienda digna?
No solo la vivienda, sino en general la riqueza y su acumulación, tienen que tener y tienen, en una sociedad sana, decente y equilibrada un límite claro: deben cumplir con una función social por encima del derecho a la mera acumulación de riqueza y a la especulación, pero especialmente cuando la especulación se produce con un derecho básico y fundamental como es la vivienda, debe ser literalmente prohibida, perseguida, regulada y penada y, una vez hecho y con esa premisa clara, entonces sí, actuar con la misma contundencia contra quienes, a pesar de la especial protección otorgada al derecho a la vivienda, violen deliberadamente el derecho limitado de los propietarios a recibir su contraprestación no especulativa y racional. Solo un estado fuerte puede regular ese equilibrio como regula la máxima velocidad de circulación en carretera o las zonas de adelantamiento permitidos.
Sin embargo no es menos cierto que siendo así que es el Estado, es decir, todos nosotros puestos de acuerdo mediante la aplicación de un código, una autoridad, unas funciones y unos mecanismos de aplicación, tiene la obligación de regular todos estos derechos y obligaciones, es el que debería haber cumplido y no cumple desde hace décadas, con tres cosas, al menos, a este respecto: con la oferta suficiente de parque público de vivienda tanto en propiedad como en alquiler; con la regulación del derecho a usarlas y ocuparlas por los nacionales y solo por los nacionales contribuyentes de la nación, y no por cualquiera que llegue al asalto blandiendo el estigma de la vulnerabilidad; y con la legislación adecuada para impedir la adquisición de viviendas por parte de empresas cuyo único objetivo es la especulación con un bien básico - sean nacionales o extranjeras - convirtiendo un derecho en un negocio.
El mismo derecho que cualquiera que no sea un malnacido, entenderá que ampara la prohibición y persecución del tráfico de órganos, armas, estupefacientes o personas o su explotación, por muy buenos y rentables negocios que puedan ser - y seguro que lo son - debería amparar la regulación de la vivienda fuera de toda especulación capitalista.
Y eso, y no la interpretación excepcional e ilegal de la norma, según que casos mediáticos y politizados con afán electoralista, asegurarían que Maricarmen no fuera expulsada de su vivienda, que nadie pretendiera multiplicar por seis su renta solo porque “el mercado lo permite” fruto de una limitación de la oferta, un aumento artificial de la demanda y, sobre todo (sigue)
La invasión va a dar el salto a la península. Tenemos la obligación moral de estar preparados para encabezar protestas ultraviolentas en nuestras respectivas ciudades y pueblos.
De otro modo, no se para.
Agradecemos profundamente, que por primera vez en su corta historia, se hayan preocupado por el devenir de nuestra centenaria institución.
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