No puedes trabajar.
No puedes salir por la noche.
No puedes cambiar de provincia.
No puedes elegir la educación de tu hijo.
No puedes saber cuánta gente ha muerto por la pandemia.
Pero, gracias al gobierno social delincuente, puedes ir al hospital a pedir que te maten.
Esta persona que veis al borde del derrumbe, al límite que la salud mental ofrece, es mi padre. Mi padre, luchando por lo poco que quede dentro de esa casa de su vida, de su infancia, de su familia fallecida.Sólo puedo pediros difusión para que lo que nosotros vemos lo vean todos