Cuanto más envejezco, más entiendo que estar en paz vale más que cualquier emoción intensa… días sin ruido, un rincón ordenado, dormir sin prisas, sentirme a salvo y rodearme de gente que suma en lugar de restar
Mi forma de sanar fue quedarme en silencio ante todo lo que me hicieron y dijeron de mí. Entendí que en la vida todo vuelve, así que prioricé mi salud mental y mi tranquilidad por encima de cualquier cosa.