Mentiría si no dijera que fue el jugador que mantuvo mi pasión por el Atleti en la adolescencia. También mentiría si no dijera que dolió su marcha, pero se ganó lo más importante: el cariño.
No fue perfecto; pero fue. Y echarte de menos será el privilegio de haberte vivido.
Ojalá todos fuéramos conscientes de lo importante que es tener empatía con los sentimientos de los demás; tener la capacidad de decir "no voy a hacer esto porque sé que le haría daño" podría cambiar muchas cosas.