La edad más aterradora para un hombre es los 40.
No porque ocurra algo dramático ese día, sino porque muchas realidades comienzan a colisionar al mismo tiempo.
A los 40 la vida deja de sentirse teórica. Los sueños que tenías en tus veinte años ahora se miden contra la realidad que has construido hasta ahora. Algunos hombres se sienten orgullosos de su progreso. Otros comienzan en silencio a hacerse preguntas incómodas.
A esta edad, las responsabilidades suelen ser pesadas. La presión laboral es real, las expectativas familiares pueden estar aumentando, los hijos pueden depender de ti, y las decisiones financieras de repente tienen más peso que antes.
Otra cosa sutil ocurre alrededor de esta edad. Comienzas a notar que tus padres envejecen. Las personas que una vez parecían fuertes y permanentes empiezan a mostrar signos de desaceleración. Te recuerda que el tiempo no se detiene para nadie.
Al mismo tiempo, empiezas a darte cuenta de que tu energía ya no es ilimitada. El optimismo imprudente de la juventud comienza a desvanecerse, y las decisiones deben volverse más intencionales.
Para muchos hombres, los 40 se convierten en un momento de reflexión. Un punto en el que o bien redoblan esfuerzos para construir la vida que quieren o se dejan llevar por rutinas que lentamente definen el resto de sus años.
Lo aterrador no es la edad en sí.
Es la claridad que de repente llega con ella.
@OkCirujan Me pasa lo mismo y pago y se que algún partido no voy a poder ir y lo mismo soy prioridad uno, hoy hubo gente que no es socia ,y ya tiene entrada, y no es justo y soy socio del 2006