Si alguien pensó que México intentaría superar a Ecuador limitándose a la ventaja de la altura o el valor de la localía, quedó corto. La selección mexicana se impuso, por principio de cuentas, porque probó ser mucho mejor equipo, porque fue claramente superior y porque lo mereció.
Ayer se cumplió un año desde que la Suprema Corte de Justicia, condenó a Luis de Llano por abuso y daño moral obligándolo, entre otras cosas, a hacer una disculpa pública.
Luis quiere prolongar su impunidad lo cual demuestra su falta de conciencia. Ha buscado cualquier recurso legal a su alcance para aplazar el cumplimiento de su sentencia. Sólo aplazar, porque la sentencia es irrevocable.
Han pasado 365 días desde que la máxima autoridad judicial del país lo declaró culpable; 4 años desde que decidí denunciarlo y más de cuatro décadas desde que abusó de mí. ¿Cuánto tiempo más hay que esperar?
La justicia no se obtiene solamente con una sentencia a favor, sino con el cumplimiento de la misma.