"El arte es la verdad y la vida un espejismo.Un ejemplo: Velázquez ha muerto y Las Meninas, no". #AdolfoMarsillach "La vida iba en serio" #JaimeGildeBiedma
Hace tiempo, comenté en este espacio lo duro que resultaba superar los 60 años sin hijos ni familia. Inmediatamente, una colección de miserables comenzaron a decir que mi mujer y yo habíamos elegido esa situación por egoísmo, pues habíamos preferido viajar y disfrutar de nuestra juventud. La realidad es que los problemas de salud nos impideron ser padres.
Los comentarios más crueles siempre procedían de cristianos integristas, con una sensibilidad más próxima al fascismo que al evangelio. Algunas de esas hienas me reprocharon haber adoptado perros y gatos abandonados y no haber adoptado humanos. Mi mujer y yo tampoco pudimos adoptar por padecer enfermedades graves y de evolución incierta. Sin embargo, si no hubiera sido así, si hubiéramos podido tener hijos o adoptarlos, también habríamos acogido perros y gatos abandonados, como hicieron mis padres y mis abuelos. El corazón, si no es pequeño y mezquino, puede albergar infinidad de afectos. Y querer nunca resta. Solo suma.
Cuidar nunca ha constituido un sacrificio inaceptable para mi mujer ni para mí. Durante cinco años, cuidamos en nuestro domicilio a mi madre con Alzheimer y durante dos y medio a mi hermana Rosa, que se había quedado en silla de ruedas por culpa de la neurofibromatosis. Los que critican a los que amamos a los animales no suelen cuidar a sus familiares ni las personas vulnerables, pero utilizan la demagogia para justificar su desprecio por nuestros hermanos menores. Olvidan que los humanos no somos dioses, sino mamíferos con un cerebro hipertrofiado.
A estas alturas, casi celebro que mi mujer y yo no hayamos tenido hijos, pues el mundo está saturado de crueldad y egoísmo. A nadie le importa nadie. Cada vez más ancianos con hijos mueren solos y la amistad casi siempre es un vínculo muy débil que no suele generar compromiso. En cualquier caso, no tener hijos es una opción perfectamente legítima.
Mi padre, el escritor Rafael Narbona Fernández de Cueto, escribió: "Pocas cosas nobles salen del corazón de los hombres". Me duele pensar que tenía razón. He intentado superar esa visión pesimista de la condición humana, pero cada día encuentro menos argumentos para conseguirlo. Y en cuanto a la vida, no sé si es un milagro o una maldición. Si solo somos biología, si todo muere y desaparece, la conciencia es el tormento más refinado del cosmos. Como decía Cioran, "la conciencia no es una lucidez, sino una llaga abierta en el centro del ser. Dichosos los que no tienen conciencia de nada, porque para ellos la vida pasa como un sueño".
@Nosoloxviernes@MartaDLV0 Allí no tragan mierda
Por eso muchísimo nos informamos por la presa internacional.
La nuestra está en el que pueda hacer que haga
ESPAÑOLA DE TELEFONÍA, "la compañía de Bertín Osborne" que usa reclamos como "orgullosamente Españoles, comprometidos con España", no es más que un revendedor de servicios que contrata con una multinacional FRANCESA https://t.co/M9Co3pz7RS
Esther Palomera a Lucía Méndez sobre la KITCHEN 'Rajoy y Cospedal no fueron juzgados porque hay más de 20 horas de grabaciones de las cloacas que un juez metió en un cajón'
Fátima, profesora infantil en Luxemburgo, fue despedida por pedir que no maten niños en Gaza.
Sus alumnos salieron a defenderla.
Ahí está el mundo dividido en dos: quienes castigan la empatía y quienes todavía entienden que la humanidad empieza por no justificar un genocidio.
"Tenía razón, todavía tenía razón, siempre tenía razón. Había vivido mi vida de una manera y bien podría haberla vivido de otra. Había hecho esto y no había hecho aquello. No había hecho esto, pero había hecho otro. ¿Y entonces?"
"El extraño", Albert Camus
"Si vuelvo alguna vez por el camino andado
no quiero hallar ni ruinas ni nostalgia.
Lo mejor es creer que pasó todo
como debía.
Y al final me queda
una sola certeza:
haber vivido".
José Emilio Pacheco
���Vivian Maie
Cuando un profesional de la salud mental se sienta en un plató de televisión, no deja su código deontológico en la puerta.
Nuestro código deontológico nos exige actuar con rigor, prudencia e imparcialidad. También nos impide utilizar nuestra condición de profesionales para posicionarnos políticamente o atribuir diagnósticos a personas que no hemos evaluado.
No estamos hablando de un ciudadano expresando su opinión. Estamos hablando de alguien que se presenta explícitamente como psiquiatra forense, invocando su autoridad profesional para calificar públicamente a personas, hablar de “delirio mesiánico”, insinuar tratamientos con neurolépticos o electroshock, o, como ya hizo en otra ocasión, atribuir un diagnóstico de autismo desde un plató de televisión.
Eso no es divulgación. No es ciencia. Y, desde mi punto de vista, tampoco es una forma ética de ejercer una profesión sanitaria.
Los diagnósticos no son armas arrojadizas ni recursos televisivos. Requieren una evaluación clínica completa, consentimiento, contexto y confidencialidad. Utilizarlos como herramienta de confrontación política solo contribuye a estigmatizar los problemas de salud mental y deteriora la confianza de la sociedad en quienes nos dedicamos a la psicología y la psiquiatría.
La libertad de expresión existe. Pero cuando decides hablar ante millones de personas como psiquiatra, no hablas solo a título personal: también representas a una profesión que tiene unas obligaciones éticas muy claras. Y esas obligaciones deberían respetarse dentro y fuera de la consulta.
#vergüenza #codigodeontologico
@dmillanlopez Y aquí no pasa nada? No se le puede expedientar ? Seguirá vomitando opiniones tan deleznables? En una feria del PP se ha sacado el título, este personajillo impresentable.