No es un lateral izquierdo.
Es el mito.
La leyenda.
La criatura del inframundo que resurge de sus cenizas para domar a todos los que se atrevan a pasar por su posición.
El campeón.
Titán.
Goliat
Adonis.
El muro.
La mejor persona nacida en este mundo.
Don Ferland Mendy
Ferland Mendy ya está en Múnich. Se ha hecho el silencio en la ciudad, el cielo se ha vuelto completamente gris y han mandado a los niños a casa en las escuelas. Solamente se escuchan unas fuertes pisadas y el viento que sopla de fondo. Suenan alarmas que no sonaban desde 1945.
Dicen que en la banda izquierda no juega un hombre. Habita una criatura.
Un guardián antiguo, una bestia nacida para el combate.
Los que entran en su territorio no son rivales. Son sacrificios.
Ferland Mendy acaba de volver a la cámara hiperbárica y solo ha podido cenar un yogur natural. Chendo acaba de entrar a la sala para cantarle una nana y Zidane se ha acercado al hotel para dejarle una biblia y un crucifijo. Estamos en las manos de Dios. La suerte está echada.
Pues ya es oficial que Pedro Sánchez y el grupo del Peugeot amañaron las primarias del PSOE en 2017 con votos falsos y alterando el censo electoral.
Una vez más, la “extrema derecha” conspiranoica tenía razón.
Como dice Santiago Abascal, lo peor de Sánchez está por llegar.