El amor nos vuelve narrativos. Nos induce a ejercitar la conversación interna frente a la observación de algo que produce una sensación tan hermosa y satisfactoria, que amerita ser descripta.
Sentir alegría en circunstancias difíciles es posible solamente si nuestra vida está fundada en la relación con Dios como Padre amoroso. Solo el amor de Dios puede danos una alegría verdadera y perfecta. Si estamos profundamente convencidos de que Dios nos cuida como a sus hijos amados, nunca nos sentiremos confundidos o desanimados, ni siquiera en las situaciones difíciles. https://t.co/XGX9gOls53