FALLASTE COMO HOMBRE cuando lograste convertir el amor que una mujer sentía por tí en una experiencia de la que tuvo que sanar, hasta recordarte no como un amor, sino como una lección.
Hay personas que, cuando la vida se pone difícil, no buscan una salida: se quedan, te sostienen y te agarran aún más fuerte. Esas son las personas que valen la pena, las que debes cuidar y mantener cerca, porque su lealtad se demuestra justo cuando más fácil sería irse.
Que la vida nos libre de los lobos vestidos de ovejas, del odio detrás de una sonrisa, de la envidia disfrazada de amabilidad y de la falsedad vestida de amigo.
Dios nuestro, gracias por este día que terminamos. Te pedimos que nos permitas descansar ahora con tranquilidad, siendo conscientes de tu amor en nuestras vidas y sabiendo que nada nos puede separar de ese gran amor. Bendito seas por siempre.
A veces la vida nos enfrenta a situaciones que no podemos controlar, y es ahí cuando aprendemos a aceptar, respirar profundo y continuar nuestro camino.