@xELECTRICGUN < bromear buscando sosiego en sus brazos. En la comodidad de su pecho. Abrazando a la mujer el miedo de que se esfumase de sus brazos.
@xELECTRICGUN Y, como era de esperar, su cuerpo se movió al son del ajeno, quedando mecida entre sus brazos, sintiendo las caricias que buscaban reconfortarla, tratando de hacer ver que la lluvia no era ninguna enemiga.
—No hay otra opción. Te arrestaré por desacato…
Trató de >
Suspiraba de regreso a su hogar, la pesadez del día cargaba a su espalda, el desgano se notaba a cada paso que daba, qué sencillo era de ver el dolor que le acompañaba, al menos para aquellos que la conocían.
Su mirada alzó al estrellado cielo.
—¿Y ahora qué…? —murmuró.
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@xELECTRICGUN < nunca antes la había visto así.
—Lo estoy haciendo, me dejo cuidar por ti… es algo que no ha cambiado, mientras yo trataba de cuidaros a vosotros, tú lo hacías conmigo.
Sus brazos rodearon a la mujer, abrazándola como no hacía con nadie más.
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@xELECTRICGUN < humedecieron alertando de una solitaria lágrima que cayó por si mejilla.
—Solo si me dejas a mí también… no quiero que solo cuides de mí. Quiero satisfacerte como tú a mí.
Sus manos llevo al rostro la mujer, acariciando que sus manos las mejillas de la mujer.
@xELECTRICGUN Su cuerpo se tensó ante la facilidad con la que Clorinde se movía con ella, dejándola sobre el colchón, entre sus brazos, entregándole aquella devoción que solo veía hacía ella como arconte, mas ahora, no había un título que la respaldase.
Sus brazos temblaron, sus ojos se >
@xELECTRICGUN < de todo, había perdido a la arconte que deseaba vivir como ella.
—Me sonríen, pero no sé devolverles la sonrisa. Me quieren, pero yo no lo hago… es extraño. —Ladeó su cabeza buscando una mayor comodidad.— Quiero sentirme más humana… no estremecerme con la lluvia…
@xELECTRICGUN Se sentía segura, tan cómoda que sería capaz de permanecer allí una eternidad. Sumida en sus brazos, en una extraña calidez que no podía describir.
—¿Sientes que es suficiente? —Preguntó.
Había muerto gente, había tardado años en encontrar una respuesta y, por encima >
@xELECTRICGUN < —No, Clorinde… no soy yo lo que me causa el temor.
Eran ellos, volvería a dar su vida por cada uno de ellos, volvería a introducir su cuerpo en aquel agua que la devolvería al mar, volvería a vivir una eternidad de sufrimiento solo si con ello su gente está >
@xELECTRICGUN < lluvia caer, qué irónico que a la arconte hydro, si es que podía seguir siendo llamada así, temiese a unas gotas caer.
A pesar de querer ocultarlo, se vio reflejado en la acción de sus puños, aferrándose a la camisa, de su rostro oculto en el pecho de la mujer.
@xELECTRICGUN Rodeó la anatomía de la mujer con un único brazo, aferrándose a su espalda con el desesperado miedo de perderla.
—Lo sé, sé que te importo.
Un suave traqueteo comenzó a golpear contra la ventana, alterándola y tensándola como acostumbraba cada vez que escuchaba la >
@xELECTRICGUN < Clorinde. Se acercó, buscó apoyo en ella cerrando sus ojos, sintiendo la extraña sensación de seguridad y comodidad invadirla por un instante, ¿se había sentido así alguna vez?
—Gracias por cuidar siempre de mí, Clorinde… —Murmuró.
Las palabras que podía dedicarle, >
@xELECTRICGUN < Luego, con el descaro de alguien que nunca ha tenido una experiencia ni la anhelaba, llevó su mano al pecho ajeno, frunció el ceño.
—Al menos parece blando y cómo… como una almohada… —Una muy suave y tierno.
¿Estaba pensándolo? Sí.
@xELECTRICGUN Contempló la mano de la mujer, apartando la propia, qué diferencia. Aunque se le hacía extraña el anhelo de la otra por lo que a ella no le gustaba.
—Puede, estamos cambiadas. —Su mirada llevó al botón.
No pudo evitarlo, llevó su dedo a presionarlo.
No cedió.
Por suerte.
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@xELECTRICGUN < Sus manos llevo al propio, luego se tapó con la sábana llenando sus mofletes de aire un instante.
—¿No tienes problemas con las camisas y tu movilidad? Siempre lo he pensado al verte, debe ser incómodo hasta para dormir. —Sí, estaba hablando de lo que estaba hablando.
@xELECTRICGUN Se tumbó bocarriba en la cama, cruzando ambos brazos en lo que dejaba escapar un bufido.
—La desproporción es lo que me pasa… —Se giró de lado para ver a la mujer.— Tienes mucho pecho, Clorinde, en cambio… —Foçalor, tendrán un par de palabras en otra vida.
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