Te aconsejo hablarlo con Dios antes que con tu mejor amiga, antes que con tu familia, antes de publicarlo o ponerlo en un vision board, háblalo con Él. Porque tenemos tantos sueños puestos en el lugar equivocado.
No sé si ahora sea igual, pero de niño recuerdo que era manso trip, ir con mi abuela a buscar el cheque de la jubilación, cambiarlo y luego acompañarla al super. Al final siempre caía una paleta o un helado. ¡Qué recuerdos!