Respeto las diferencias ideológicas y a quienes defienden sus convicciones con coherencia. Lo que me parece absurdo es la doble moral de quienes acomodan sus discursos según sus intereses del momento.
El respeto es un valor, no una debilidad. Podemos ser cortés por convicción, no por necesidad o debilidad; quien confunda la educación con debilidad, descubrirá su error.
Hay algo que mi familia siempre me han enseñado: No importa qué tan alto llegue a estar, siempre debo ser una persona humilde, respetuosa y cortés con quienes me rodean. La grandeza de una persona no se mide por su posición o dinero; sino por la forma en que trata a los demás.