Me perdono, por las veces en las que olvido que soy una gran mujer, que estoy llena de mucho amor, me esfuerzo todos los días por mejorar y tengo un corazón de pollito que siente demasiado.
Madurar también es asumir que, en algún punto de tu vida adulta, debes decir:
"Esta será la última vez que permito que alguien me haga sentir así " Y cumplirlo. No importa si es la familia, trabajo, una relación o una amistad. La paz, también es una decisión propia.
No, a mí no me gusta discutir. Me gusta poder decir lo que me molesta sin que me hagan sentir exagerada o conflictiva. Porque expresar lo que duele no es discutir, es poner límites. Y quien sabe amar, escucha para comprender, no para defender su ego.
Después de cierta edad, ya no podemos culpar a la infancia, al padre ausente, a la madre tóxica. Eso explica mucho, pero no lo justifica todo. Llega un punto en el que ya no somos consecuencia del entorno, somos producto de nuestras elecciones.
Se sigue prendiendo fuego la Patagonia. Los brigadistas lloran por el cansancio y la tristeza, miles de personas no solo perdieron sus casas, también las esperanzas. El Presidente? Bailando en Mardel. Literalmente solo van a quedar las cenizas de esta Nación.