que gustazo da ir por Barcelona hoy y ver todas las calles ambientadas y cada 2 calles un puesto de rosas, y toda la peña con rosas en la mano
la ciudad mas bonita del mundo en su dia mas bonito, peak audiovisual que cualquier ser humano debería experimentar una vez en la vida.
Pensar que el próximo mejor jugador de la década salió de una noche loca por las Ramblas de este tio mientras se hacía surra y fumaba cheese escuchando Fill Black me reconcilia con el mundo.
Esta noche Laporta me ha dicho literalmente “eres inconfundible”. Si el mejor presidente de la historia del Barça dice que tengo aura, habrá que hacerle caso. Mi trabajo mola en verdad.
A mí el fútbol me importa tres pimientos. Pero cuando se monta una chapuza de tamaño internacional, entonces sí merece la pena meter el dedo en la llaga.
El Atlético de Madrid le metió cuatro goles al Barça en la primera parte. Cuatro. Y pudieron ser seis sin exagerar. Eso no es opinable, eso es lo que se vio en el campo.
Lo que sí es opinable —y bastante más preocupante— es lo del VAR.
Ocho minutos. Ocho eternos minutos para revisar una jugada y acabar ofreciendo una decisión que dejó a medio planeta rascándose la cabeza.
Porque un error humano en directo puede entenderse, incluso del VAR.
El árbitro ve una jugada a toda velocidad, decide en un segundo y puede equivocarse, los del VAR tienen la presión de tomar una decisión en menos de un minuto, es fútbol. Es humano.
Pero cuando tienes repeticiones, ángulos, tecnología, asistentes, tiempo… y tardas ocho minutos para acabar en una decisión manipulada, entonces el problema ya no es el error. Es que le importa tres cojones la opinión de los aficionados y su propia imagen.
¿De verdad hacía falta eternizar la revisión 8 minutos, para terminar con semejante chapuza?
Con el volumen de dinero que mueve el fútbol profesional, con los intereses económicos, apuestas, mediáticos y deportivos que hay en juego, estas cosas no son anecdóticas. Son relevantes. Muy relevantes.
No hablo de conspiraciones. Hablo de credibilidad. Y la credibilidad no se erosiona por un error en un segundo. Se erosiona cuando te tomas ocho minutos para manipular la realidad
Insisto: ¿Qué necesidad tenían?