No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.
Ser introvertido es una mezcla rara. Nos gusta salir, pero no todo el tiempo, nos gusta conversar, pero no con cualquiera, disfrutamos la compañía, aunque también necesitamos nuestros ratos a solas.
La charla superficial nos cansa, pero una conversación nos puede durar horas. Podemos ser muy abiertos… pero solo con quienes nos sentimos seguros. La gente nos parece increíble y al mismo tiempo agotadora.
cuando eres lo suficientemente consciente de ti mismo para conocer tus defectos, pero aun no eres lo suficientemente disciplinado para cambiar por completo