Cada día le pido a Dios tener las virtudes de la virgen María; ser una mujer paciente, llena de fe, de esperanza y amor, que me regale sabiduría para reconocer lo que verdaderamente necesito en mi vida.
Pienso que cuando llegan los hijos todo cambia, hasta los pensamientos y la forma de actuar. No me interesa impresionar a nadie, solo ser ejemplo para mi hijo, por eso estoy dedicándome a eso, a que el se sienta orgulloso de mí.
Puedes criticarme por muchas cosas, pero mi capacidad para ser madre no es una de ellas. Mi hijo es feliz, escuchado y amado. Ser mamá es mi mejor logro y no existe una sola persona que pueda hacerme creer lo contrario.