La vida tiene una forma extraña de revelar en el momento preciso, aquello que permanecía oculto. A veces la verdad duele, pero también es la que libera.
Me quedé cuando dudabas, me quedé cuando dolía, esperando que algo cambiara, pero un día entendí que el amor también se va cuando ya no cabe en el mismo lugar. Irme no fue falta de amor, fue amor propio.
Te amo, pero hoy me elijo y eso también es amar.
Te amo, pero ya entendí que este no es mi lugar y decirlo no me hace fuerte, me hace honesta, porque quedarme ya me estaba doliendo más que irme. Te amé con todo lo que tenía, con lo que sabía y con lo que no, pero amar no debería sentirse como perderse.