Si alguna vez te dejo de hablar y te elimino de mi vida, espero que entiendas lo difícil que fue para mí. Tengo la costumbre de aferrarme a lo bueno de las personas sin importar lo malas que sean para mí. Así que, si ya no te busco, es porque me empujaste más allá de mis límites.
Un día me di cuenta que estaba persiguiendo a una persona que intentaba alejarse de mí, pero de vez en cuando volteaba para asegurarse que yo siguiera detrás de él.