Viste que hay gente con la que siempre es complicado juntarse y gente con la que simplemente le escribis ¿comemos hoy? y te dice que si. Larga vida al segundo tipo de gente.
Recibir halagos por tu apariencia física está bien. Pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.