Mira, quitáis religión de bachillerato, y en esa hora enseñáis a hacer la declaración de la renta, a darse de alta en autónomos, a pedir el certificado digital de persona física, a revisar un contrato de alquiler y de trabajo, a renovar el DNIe y a coser un botón.
Cuando un hombre y una mujer en verdad se encuentran, la búsqueda termina, pero inicia la travesía. Dicha aventura es un extraño coctel de lagrimas y risas, pero vale la pena bebérselo todo, porque no existe vista más bella en la mañana que amanecer viendo lo que amas.