Por cierto, supongo que os habréis dado cuenta pero también aprovechamos con estos eventos introducir personajes importantes para la trama de Grimm.
Que irán teniendo papeles importantes con el tiempo.
Y con esto quedaría concluida la trama del evento de hoy.
Podéis seguir roleando tras lo sucedido y esto servirá para dar pie a otro evento que teníamos pensado conectado con este: Hacer la primera cumbre para debatir lo sucedido. Iremos elaborando los detalles en las próximas
semanas, con circulares y la resvista de Corazón de Sombras, y a ver si conseguimos más participación en la próxima, así que intentaré hacer publicidad del rol por si algunas personas se interesan.
Espero que les haya gustado, y si tienen alguna sugerencia o alguna cosa que
Justo cuando los actores sobre el escenario alcanzan el momento cumbre de su actuación, algo sale terriblemente mal. Un estruendo seco ahoga la música. Las luces del teatro se apagan de golpe, sumiendo las mesas redondas en una oscuridad absoluta. Un grito desgarrador, ahogado
subordinados comienzan a desalojar la estancia con frialdad matemática. Empujan a los invitados atónitos hacia las salidas, acordonando el perímetro del cadáver con cintas de investigación y sellando el salón bajo su custodia.
���La velada ha concluido. Todo el mundo a sus casas.
mismo mensaje, escrito con una caligrafía angulosa y tajante:
"Sé exactamente lo que eres y la máscara que intentas usar para ocultarlo. Esta noche, la mentira que sostiene a Grimm llega a su fin. No intentes intervenir, no intentes detenernos; toda verdad siempre sale a la luz"
Un hombre joven, vestido con un uniforme de servicio impecable pero sin ninguna insignia del Gran Teatro, recorre las mesas con una eficiencia casi robótica. No ofrece bebidas. Se acerca a la mesa de cada uno de los presentes (Bela, Derek, Evan y Eva) y, con una reverencia mínima
y una mirada gélida que no se detiene en sus rostros, deposita un sobre lacrado en negro frente a ellos.
Sin decir una sola palabra, el mensajero da media vuelta y se pierde entre la multitud antes de que alguien pueda cuestionarlo. Al romper el lacre, cada nota contiene el
visual y una pequeña, pero intensa, obra teatral clásica. La música en vivo y el arte sirven como el telón de fondo perfecto mientras las verdaderas tramas de la noche fluyen libremente alrededor de las mesas.
Tras un tiempo de charlas amenas, tintineo de copas y miradas furtivas en el vestíbulo, la velada debe avanzar. El murmullo es interrumpido por un señor de semblante solemne e impecablemente vestido: el director de ceremonias, que se sitúa frente a las grandes puertas dobles
conversaciones con comodidad.
Una vez el público se acomoda, el imponente telón rojo se alza para dar comienzo a la magia. Sobre el gran escenario se suceden diversas exhibiciones ininterrumpidas: gráciles bailarines que parecen flotar sobre las tablas, un hipnótico número