Traen un escándalo porque Maru Campos “no ha ido a trabajar”… mientras Rocha Moya sigue desaparecido e Inzunza acumula semanas sin pisar el Senado. Hay ausencias que indignan… y otras que el oficialismo prefiere no ver. 🤷♂️
Por @PepeSanMonero#JejejePolitico
🔴 AL MOMENTO SE REÚNEN ANDY Y ADÁN EN PALENQUE Y LES GARANTIZAN INMUNIDAD : ENCARGAN A JESÚS RAMÍREZ VIGILAR A CLAUDIA Me comenta quien esta ahí , que tras la confirmación de que Adán López H y Andy López B, son investigados por los EUA, se reunieron en algún lugar cerca de Palenque con López Obrador , quien les garantizó que bajo ningún concepto serían entregados, como tampoco lo harán con Rocha Moya o con Américo. En palabras de AMLO , “se trata de ganar tiempo y esperar que Trump pierda las elecciones intermedias, en noviembre” y les adelantó que de ser necesario convocaría públicamente a su defensa . Les comentó que ya había encargado a Jesús Ramírez que lo tuviera informado de todo lo que estaba sucediendo en Palacio Nacional porque ya sabía que en el círculo cercano a Claudia , había voces que le habían recomendado entregar a algunos y negociar a otros y les reiteró “si se va uno , se van todos” .
➡️Trump bombardea Venezuela y elimina al líder del Cártel del Tren de Aragua.
➡️El Chapo Guzmán pide que lo contacten con la presidenta Sheinbaum.
➡️En Nuevo León, diputados votan a favor de juicio político contra el gobernador Samuel García por presuntamente desviar mil millones de pesos a una empresa de su padre.
➡️Elon Musk se convierte en el primer hombre en tener un millón de millones de dólares.
➡️No se llenaron los estadios para las inauguraciones mundialistas en Canadá y Estados Unidos.
9pm #Loret en @latinus_us
La cosmovisión mexica narra que el universo ha sido creado y destruido cuatro veces antes del presente Quinto Sol. Cuatro mundos anteriores, cuatro humanidades distintas, cuatro catástrofes que borraron todo y obligaron a los dioses a empezar de nuevo. El primer sol lo creó Tezcatlipoca y lo habitaron gigantes que comían bellotas. Los jaguares los destruyeron. El segundo fue creado por Quetzalcóatl. Lo destruyeron los huracanes. El tercero lo destruyó una lluvia de fuego. El cuarto una inundación que convirtió a los hombres en peces. Cuatro intentos fallidos. Tras la destrucción del cuarto mundo, los dioses se reunieron en Teotihuacán para encender un nuevo astro. Dos deidades se ofrecieron al sacrificio: Nanahuatzin, un dios humilde y cubierto de llagas, y Tecuciztecatl, rico y vanidoso. Tecuciztecatl llegó con ofrendas de lujo: plumas de quetzal, coral rojo, pieles de jaguar, espinas de jade. Nanahuatzin llegó con lo único que tenía: heno, cañas rotas, espinas manchadas con su propia sangre y costras de sus propias llagas. Las ofrendas del rico eran más bellas. Las del pobre eran más honestas. Nanahuatzin saltó con valor al fuego ritual y se convirtió en el sol. Tecuciztecatl dudó cuatro veces antes de lanzarse, y para disminuir su brillo, los dioses le arrojaron un conejo que quedó impreso en la luna. El conejo en la luna que los mexicanos ven hasta hoy es el castigo eterno de la vanidad que dudó. Pero el sol recién nacido no se movía. Permanecía fijo en el horizonte, brillante e inútil. Para poner en movimiento al nuevo sol fue necesario que los mismos dioses se sacrificaran y que el viento de Ehecatl lo impulsara por el cielo. De ahí nace la lógica del sacrificio humano en la cosmovisión mexica: el sol fue creado con la sangre de los dioses y necesitaba sangre para seguir moviéndose. La humanidad le debía al sol exactamente lo que los dioses habían dado para crearlo. La Piedra del Sol que todos llaman Calendario Azteca no es un calendario: es el retrato del Quinto Sol, el mundo en que vivimos, con la cuenta regresiva de su eventual destrucción grabada en piedra. El mundo actual también terminará. Los mexicas no lo veían como tragedia sino como la naturaleza del tiempo: todo ciclo se cierra. El siguiente sol ya tiene nombre: Nahui-Ollin, Cuatro Movimiento. Terminará con terremotos.
La noche del 6 de junio de 1911, la Ciudad de México se fue a dormir temprano para madrugar. La gente regresó a sus hogares dispuesta a levantarse temprano para ocupar las calles, las avenidas, los monumentos y las aceras para no perder detalle de la entrada de Madero que se había pactado para la mañana del día siguiente. Doce años de revolución, ocho meses de guerra, treinta días de negociaciones y un presidente exiliado: el país entero quería ver la entrada triunfal. A las 4:26 de la mañana del 7 de junio de 1911 se sintió en la Ciudad de México un temblor oscilatorio que hizo caer casas, muros y columnas. Siete horas antes de la llegada de Madero, la tierra se movió con 7.8 grados de magnitud. El movimiento telúrico fue tan violento que se suspendió el servicio de luz eléctrica, se rompieron las cañerías de agua potable, se levantaron los rieles de los tranvías y hubo varios incendios. Para desgracia de algunos soldados que habían logrado sobrevivir a la reciente rebelión maderista, el cuartel general de artillería en San Cosme se vino abajo por completo y sepultó a buena parte de la tropa. Lo que no habían hecho los cañones revolucionarios, lo hacía la naturaleza caprichosamente. La ciudad amaneció entre escombros, grietas y humo. Pese a la gravedad del terremoto, cuando amaneció y se hizo un recuento general de los daños, buena parte de la población dio por terminado el problema y comenzó a adornar sus viviendas con banderas y pancartas en honor a Madero. Se sacudieron el polvo y salieron a recibirlo. El terremoto se empezó a considerar como el terremoto maderista, pues coincidía con la llegada del presidente a la Ciudad de México. Un corrido lo inmortalizó así: "Y decían unos que sí, y otros decían que no, no. ¡Lo cierto es que a su llegada, hasta la Tierra tembló!" Madero llegó a las doce y media del día, no a las diez como estaba previsto, porque los rieles del ferrocarril estaban doblados por el sismo. Llegó tarde a su propio triunfo. Doscientas cincuenta casas derrumbadas, cuarenta muertos, los tranvías sin funcionar y la ciudad más emocionada que asustada. Dos años después Madero fue asesinado en Lecumberri. La tierra no volvió a temblar para él.
"La FIFA le ha arrancado el fútbol al pueblo"; les comparto la conversación con el gran @Beto_Murrieta en @radio_formula.
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Armando Guzmán, corresponsal en Washington, en colaboración con José Cárdenas, expresó que "el problema es que sabemos en dónde está EU"
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El primer programa de la televisión mexicana fue un hombre leyendo el periódico. La transmisión en blanco y negro se emitía diariamente durante cuatro horas en la tarde-noche y el contenido eran principalmente noticias. En las primeras emisiones un locutor leía las noticias como si estuviera en el café, cruzó la pierna y empezó a leer el periódico Novedades. Así empezó la televisión mexicana: con un señor sentado leyendo el diario del mismo dueño del canal. El 31 de agosto de 1950, en las instalaciones del Jockey Club del Hipódromo de las Américas, el gabinete de Miguel Alemán fue invitado de honor a la inauguración de la primera planta de televisión de México. Todo estaba dispuesto para que al día siguiente, el 1 de septiembre, el Canal 4 XHTV llevara a cabo la primera transmisión al público: la lectura del IV Informe de Gobierno de Alemán, en la Cámara de Diputados. El primer programa que vieron los mexicanos en televisión fue el informe presidencial. La tónica se mantiene hasta hoy. En ese momento no había más de 200 televisores en todo el país, solamente en el Distrito Federal. Para una emisión de cinco horas, el gobierno dispuso aparatos receptores en lugares públicos para que quienes no tuvieran uno pudieran ver el informe. Los mexicanos vieron su primera televisión en la vitrina de una tienda. La primera concesión fue otorgada a Televisión de México S.A., propiedad de Rómulo O'Farrill, amigo personal del presidente Alemán, dueño del diario Novedades y de una distribuidora de automóviles. El apoyo técnico lo dio Guillermo González Camarena, el mismo jalisciense que había inventado la televisión a color siete años antes y al que el gobierno no le había dado concesión propia todavía. El inventor de la televisión a color asesoró el lanzamiento de la televisión en blanco y negro de su competidor. Un par de meses después, la XEW-TV Canal 2, propiedad de Emilio Azcárraga Vidaurreta, inició transmisiones de prueba. Y en 1952 le dieron a González Camarena su propio canal: el Canal 5. Tres familias, tres canales, un presidente que los conocía a todos. El mapa del poder de la televisión mexicana se dibujó en 1950 y tardó décadas en cambiar.
Durante dos mil años, las mujeres católicas cubrieron su cabeza para entrar a una iglesia. En México, durante siglos, la mantilla de encaje negro o blanco era tan parte del atuendo dominical como el vestido del color correcto. Ninguna mujer bien educada habría pensado en entrar a misa con la cabeza descubierta. El Código de Derecho Canónico de 1917 establecía formalmente que las mujeres debían cubrirse la cabeza al estar dentro del templo o al recibir los sacramentos. No era costumbre ni sugerencia: era canon. En la tradición católica, aquello que es sagrado se vela. El copón que guarda la Eucaristía se cubre con un velo, el sagrario tiene sus cortinillas, el altar se cubre con manteles. La mujer con mantilla era la extensión de esa misma lógica sagrada: lo que vale se cubre. El color tenía su propio lenguaje: las solteras usaban blanco, las casadas negro, las viudas negro absoluto. La mantilla era también un estado civil portátil, un documento que cualquiera podía leer desde el banco de atrás. Lo que terminó con la tradición no fue una prohibición ni un decreto. El nuevo Código de Derecho Canónico de 1983 simplemente ya no menciona la obligación, como tampoco aparece en el nuevo misal promulgado por el Papa Pablo VI en 1969. Al dejar de ser prescrito, el velo quedó como venerable tradición. La Iglesia no abolió la mantilla. La dejó de mencionar. Y eso fue suficiente para que desapareciera en una generación. Las mujeres que habían llevado mantilla toda su vida dejaron de ponérsela. Sus hijas nunca la adoptaron. Sus nietas no sabían que había existido. Lo que dos mil años de canon no pudieron mover, lo movió el silencio del Vaticano en quince años. El resurgimiento del velo está siendo liderado no por una imposición sino por mujeres jóvenes, especialmente millennials, que han vuelto a la tradición por elección propia. La mantilla que las abuelas usaron por obligación la están recuperando las nietas por convicción. La historia del velo en México es la historia de cómo una prenda puede ser al mismo tiempo una norma, un símbolo, un estado civil, una declaración de fe y una forma de rebeldía contra la rebeldía.
Antes de que ejecutaran a José María Morelos en 1815, le llegó al general una última carta de su padre. Morelos le escribió: "Sálvate tú y espero serás de los que quedan aún a terminar la obra que el inmortal Hidalgo comenzó." Juan Nepomuceno Almonte tenía doce años. Llevaba el apellido de su madre porque los sacerdotes tenían prohibido reconocer hijos. Su padre fue fusilado por la patria que estaba construyendo y le dej�� como herencia una misión. Almonte pasó los siguientes años en Nueva Orleans estudiando, aprendiendo inglés y francés, y cuando se consumó la Independencia regresó a México para cumplirla. A los doce años ya formaba parte de la comisión encargada de entablar relaciones con Estados Unidos para conseguir apoyo económico al movimiento independentista. En la campaña de Texas de 1836 fue capturado en la batalla de San Jacinto junto con Santa Anna. Fue ministro de Guerra, embajador en París, firmó el tratado Mon-Almonte con España. Era uno de los diplomáticos más capaces de su generación. La ironía que ningún libro de texto resuelve del todo es lo que hizo después. Al triunfar los liberales en la Guerra de Reforma, Almonte partió a Europa y encabezó el movimiento conservador para ofrecer el trono de México a un soberano europeo. Junto con Miguel Miramón y José María Gutiérrez de Estrada fue encargado de encontrar el candidato. La Junta Superior de Gobierno ofreció la corona de México a Fernando Maximiliano de Habsburgo en 1864 en el Castillo de Miramar. El hijo del hombre que murió luchando por la independencia de México fue uno de los que entregó México a un archiduque austriaco. La obra que Morelos le pidió terminar la interpretó de una manera que su padre no habría reconocido. Tras la caída del Imperio, Juan Nepomuceno Almonte jamás volvió de Europa. Murió en París el 19 de marzo de 1869. Padre e hijo: uno fusilado por la patria que construía, el otro exiliado por la patria que traicionó. El apellido Almonte sobrevivió a los dos.