Muaythai fighter e ingeniero de sistemas, cuando me despierto solo soy lo segundo. Programador aficionado a la literatura, amo chelear y los videojuegos.
En qué punto fue que mi mano pasó a sostener la tuya, cada vez más pesada y, por último, solo aire. Pesa más tu recuerdo que mil toneladas, el mundo sigue envejeciendo y mientras mis días también se descuentan para volver a verte, me doy cuenta que hoy podríamos ser amigos.
Acostados en un hotel barato, escuchando música sin ropa y con los ojos cerrados, cantando (o tosiendo) al mismo tiempo, también es otra forma de hacer el amor.
De las muchas libertades que defiendo de mí mismo a gritos, ser un elocuente crítico de mis propios errores y fan de mis victorias siempre será mi placer culposo.
Dentro de las muchas necesidades que impero cubrir, el acariciar tus nalgas estará siempre por encima de respirar.