Cuando te denieguen la beca para la guardería, recuerda que con esta puta mierda de concierto se podrían haber pagado 3.000 becas. Las prioridades de Ayuso son claras.
Se llamaba Ángela Ruiz Robles. La llamaban Doña Angelita.
Fue una maestra leonesa y su nombre no está en el olimpo de Silicon Valley, pero fue ella quien inventó el primer libro electrónico.
Y LO HIZO EN 1949.
Esta es la historia de la Enciclopedia Mecánica:
«¿Una buena inventora puede ser una buena ama de casa?», preguntaron a Doña Angelita en 1958 en una entrevista.
Angela Ruiz Robles tenía 63 años y ya hacía casi una década que había patentado el "Procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para lectura de libros". Un dispositivo con distintas placas de plástico y cartón accionadas por un delicado sistema de resortes y engranajes que se mostraban al alumno a través de una pantalla transparente. Que desplegaban conocimiento ante los ojos de los estudiantes.
Nadie en ese momento entendía lo que significaba pero era un prototipo de lo que años más tarde cambiaría el mundo: el libro electrónico.
Nació en 1895 en la localidad leonesa de Villamanín pero había desarrollado toda su carrera como maestra en Ferrol, ciudad que fue su hogar y su laboratorio.
Porque su inquietud no era solo enseñar, sino hacerlo de una manera que liberara a los niños del peso de los libros físicos, que llenara sus mentes sin tener que cargar con toneladas de papel. La Enciclopedia Mecánica era su respuesta, un artefacto que prometía traer todo el conocimiento del mundo al alcance de una mano.
Patentada en 1962, la Enciclopedia Mecánica se componía de dos partes:
En la izquierda, un juego de abecedarios automáticos que, con la magia de una pulsación, formaban palabras y frases mediante un sistema de trinquetes movía las letras, una a una, como si las palabras estuvieran esperando a ser reveladas.
A la derecha, dos cilindros, uno de los cuales contenía una bobina que desplegaba lecciones, trasladándose de un cilindro a otro, mientras una pantalla ampliaba la imagen. No solo las bobinas eran intercambiables, sino que el aparato tenía prevista la inclusión de luz eléctrica o tinta fosforescente, para permitir la lectura nocturna.
Era un pequeño prodigio. Y era bellísimo.
Pero pese a lo genuinamente avanzado del proyecto, solo se construyó un prototipo.
Seguramente la ni España de la época ni probablemente el mundo de la época estaban preparados para una invención de este tipo. Y menos si la creadora era una mujer.
Ángela Ruiz Robles siguió pagando anualmente la patente de su Enciclopedia Mecánica hasta su muerte en 1975. Treinta y cinco años antes de que Apple presentase su primer iPad.
Con el temporal de lluvia en semana santa, se han cancelado cientos de noches de hotel y se han visto frustrados muchos viajes y escapadas de puente: se avecina una oleada de bajas por supuesta depresión en el Cuerpo de Maestros para hacer ese viaje que les ha quedado pendiente.
Escuchen, ella sola, lo confiesa :
“No se salvaba EN NINGÚN SITIO”
Observen la comunicación no verbal de esta bestia, culpable, nerviosa y acorralada
Parpadeo constante; mirada esquiva, no directa, solo la fija al atacar y cierra los ojos justo, al confesar lo que hizo .
Mi género PORNO favorito es ver como Pedro Sánchez pone MIRANDO A CUENCA al lumbreras de FEIJOÓ.
Hasta Cuca Gamarra se parte de la risa.
No difundas o te bloqueo.